CAPITULO 3 “Continuamos Creciendo.” (primera parte.)

1209 Words
(mayo 16, 2003, silicón Valley, california, USA) (Jhon Maxwell/ presidente de Maxcorp.) Hoy nuevamente estoy de visita en las ferias científicas de secundaría, hay buenas cosas pero nada que llame mi atención, hasta que doy con Mark, este chico es un genio, no hizo nada más que eliminar unas cuantas líneas dentro de un programa informático, pero logro hacerlo más rápido y eficiente, así que de inmediato hablo con él y le compro su programa; claro que primero lo llevamos a registrar a su nombre por aquello de los derechos intelectuales y patentes, eso fue un buen consejo de Selena, mi esposa que ha vuelto al servicio público como Asistente del Fiscal Federal. Cuando Thomas lo vio ha pegado un grito, no se sí se ha infartado por decirle que pague dos millones por el programa o si es algo que ya conocía. - ¿Thomas que tienes? -Es … … magnifico, he estado trabajando con los chicos con el nuevo procesador, ya sabes la nueva generación, más rápido y mayor capacidad, pero el problema es el programa, con esto lo lograremos, Jhon, si eres inteligente, le ofrecerás un trabajo al programador. -No te pases Thomas y si, ya se lo ofrecí, pero declino pues desea ir a la universidad. -No le dijiste que puede trabajar a distancia? - me dijo Thomas -Mira lo invitaremos a venir y hablas con él, si lo convences serás el empleado del año. - le digo, por lo que me sonrió. Me retiro y voy a mi oficina, sabía que estaban trabajando en un mejor procesador y si lo suman a este nuevo programa nuestras nuevas computadoras estará entre las más vendidas. Por otro lado, nuestra planta de telefonía ha sacado un nuevo teléfono con un diseño novedoso, ya no el pesado ladrillo de los primeros años, le han sumado un programa de mensajería y se están manejando colores como n***o, gris y blanco, lo que está llamando la atención de todos. Escucho como se abre la puerta y veo entrar a mi secretaria que me dice -Señor, lo busca el Director Mathews -Que pase Nancy Veo entrar a Ron y lo saludo ofreciéndole se siente, Nancy nos ofrece café y cuando sale le pregunto -Y bien Ron ¿Qué pasa? -Jhon estamos trabajando en algo novedoso, ya sabes que todos los televisores se comen parte de la imagen en las orillas, por lo que estamos trabajando con pantallas planas que ajusten la imagen al tamaño completo de la pantalla, es solo un programa de ajustes en un televisor inteligente programable, pues ya teníamos las pantallas planas, pero seguían comiéndose parte de las imágenes. - ¿Y cómo van? Le pregunte. -Pues, que lo hemos logrado, si lo autorizas lo comenzaremos a fabricar y estará a la venta en tres meses. - me informa - ¿En serio? ¿Y si haces monitores para la planta de computadoras? -Podrían fabricarse ¿Qué estás pensando? -En una nueva línea de computadoras personales y portátiles más ligeras, así ganaríamos en los dos sectores. -Bien, oye ¿sigues visitando ferias científicas? -Sí, ¿porque? -Mi sobrino fue a la ciudad de México, ya sabes que es ingeniero y visito a un amigo que estudia ingeniería en el politécnico nacional, una universidad. - ¿Y eso que? - le pregunto -Bueno, pues resulta que al hermano menor de su amigo le ha pegado eso de “salvar al planeta” y recicla todo tipo de material, el chico estudia química y está trabajando en una mezcla de polímero plástico resistente, pero note algo raro y le he dado muchas vueltas a esto. - ¿A qué? Explícate. - le digo - ¿Qué te parece un plástico que sea protector contra los PEM? - ¿En serio? El acrílico es aislante eléctrico Ron. -No hablo del acrílico, sino de un plástico más ligero que pueda proteger al equipo dentro de él, de un pulso electromagnético y de interferencias electrónicas. -Vaya eso sería magnífico ¿pero en que nos serviría? – le pregunto - ¿Lo preguntas en serio? En nuestros televisores nos ayudaría para proteger el sistema, en tus computadoras evitaría que se quemaran por un pulso. -Ron, esos pulsos solo los provocan las bombas nucleares y no estamos en guerra. -También los Pinch, que tras activarse dejarían fritos todo lo electrónico a varios kilómetros a la redonda, dependiendo del tamaño del Pinch, no me digas que no. Además, hace unos días mi hermana perdió su teléfono, su reloj y hasta el auto le fallo y todo porque un rayo golpeo un transformador que produjo una explosión y el resultado fue un pulso electromagnético no intencionado. -Vaya pues habrá que hablar con el chico y ver si podemos negociar. -Le pediré a mi sobrino que contacte a su amigo y nos ayude. -Bien, ya veremos en que nos sirve ese plástico aislante. Una semana después estaba en un avión con rumbo a la Cd. de México, tenía pactada una visita al chico, un joven de diecisiete años a punto de graduarse de preparatoria en robótica, vaya una carrera técnica, quien quite y tenga algo interesante. Llego tarde a la ciudad de México y me dirijo al hotel, en donde me prepare para mi visita de mañana, ceno y tras darme un baño me retiro a descansar tras hablar con mi hija Serena por teléfono, tiene ocho años y es muy inteligente y algo voluntariosa, tiene a su madre ocupada y ni que decir de su nana, mi hija es un torbellino. (mayo 19, 2003, Los Ángeles, California, USA) (Jhon Maxwell/ presidente de Maxcorp.) Al día siguiente siendo lunes poco antes del mediodía estoy frente a una casa de apariencia normal, no es lujosa y el barrio no se ve de clase alta, pero al llamar a la puerta veo a una dama muy atenta que, tras escuchar mi nombre, me invita a pasar a la salita de la pequeña casa. Poco después entra un chico, al parecer al ser casi vacaciones esta algo ocupado y hasta distraído pues le escucho decir. - ¿Mamá, no viste mi cuaderno n***o? - ¿Ese que siempre cargas? Lo dejaste en la cocina y lo puse en tu mesa de estudio en tu cuarto. -Voy por él. - dijo dando media vuelta por lo que digo - ¿perdona, tu eres Iván? Lo veo detenerse y ajustar sus gafas antes de decirme -sí, soy yo ¿y usted es? -Soy Jhon Maxwell, te contacte hace unos días. - dije, le vi mirándome como haciendo memoria antes de que dijera -Claro Señor Maxwell, vera no pensé que hablara en serio sobre lo de venir, nadie me toma en serio. -Bueno, pues yo sí, me interesa saber más sobre tu plástico. -No es un plástico, es un polímetro de carbono flexible, delgado pero resistente; ¿quiere verlo? - ¡Claro que sí, para eso vine! - le respondo y el chico me sonríe -Sígame, por aquí, papá me deja usar la cochera, pero mejor construimos un taller pues tenía poco espacio. - me dice llevándome por un lado de la casa a lo que sería el garaje y lo veo atravesarlo y abrir otra puerta que da hacia el patio de atrás.
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