Al día siguiente, la habitación de Alicia estaba llena de flores, y varios trabajadores pasaban a saludarla y a desearle una pronta recuperación. Varias personas que eran beneficiarias de la fundación también habían pasado, a expresar su gratitud y desearle sus mejores deseos. Samantha aún no tenía confianza para entrar, al ver todas las personas que la venían a visitar, entendió cuanto estaba equivocada, no solo había arriesgado su vida por ella y por Mateo, sino que luchaba junto a cada papá, mamá o mujer de su fundación. Incluso varias enfermeras le contaban cuando ella las había ayudado a encontrar refugio o trabajo, pues a algunas las había conocido en la fundación. Además, por lo que escuchó estando secuestrada, se dio cuenta de que tenía un pasado muy difícil de afrontar. Mateo a

