David despertó algo agitado al no ver a Alicia a su lado. Pero se calmó al verla entrar con la bandeja del desayuno. —¿Sabías que tengo contactos en la cafetería?, así que tiene que agradecerme por un desayuno exquisito, y no el aburrido que siempre dan aquí. Ya verifiqué que no tuviera nada que te pueda dar alergias. —Ya estás actuando como mi asistente. —Sobre eso, aún no decido, y aún no entiendo por qué esa mujer se quiere vengar de ti. David empezó a comer algo de fruta, mientras miraba a Alicia, y sonreía. —Yo sé que quieres saber más de Camila, además s´r algo que tal vez tú no te acuerdas. —¿Así?, por favor dime lo que no me acuerdo y lo que supuestamente quiero saber— hablaba mientras se acercaba y se sentaba en la camilla con su antigua actitud coqueta. —Me acabo de acorda

