Alicia estaba apuntando su arma en presencia de todos, sus hermanas tenían sus ojos cristalizados, pero no se permitían llorar, ella las necesitaba. Samuel miraba con furia a Ford, mientras abrazaba a su esposa, la cual lloraba en silencio en sus brazos, Lucia no sabía por el infierno que su amiga tuvo que vivir. —Alicia, amor, mírame—David la acercó, ella le apuntó, pero él no se movió, solo se acercó más y sostuvo el arma, apuntando en su pecho— Dispara si te hace sentir bien. —Tu no entiendes —Sí, yo no entiendo, pero sé una cosa, que eres una mujer ejemplar, fuerte, que no merece ensuciarse las manos con estos tipos, ven, ellos se encargaran. Alicia observó todo a su alrededor, reaccionó, ya que no se había percatado que el lugar estaba lleno de Agentes y de hombres de ella y de s

