Capítulo 5. Volviendo a casa.

1781 Words
Alicia fue liberada casi a la madrugada, así que Luciano no esperó y aprovechó para llevarla al aeropuerto, por miedo a que los siguieran planeó varias paradas e intercambios de vehículos, así lograron llegar sin novedad al hangar privado. —¿Dónde está Mateo? —Ya está en el avión esperando, junto a la sorpresa que te tengo. —No te hagas el gracioso Luciano, no estoy para tus juegos. El joven solo encogió sus hombros mientras veía a Alicia subir las escaleras para encontrarse con su hijo. —¡Mami! —Grito Mateo corriendo a abrazarla, habían pasado varias semanas desde que se separaron, Alicia se arrodilló y lo abrazó. Aunque su cuerpo dolía, logró aguantar el abrazo que añoraba desde hace mucho. —Bebe, me alegra que estés bien—Alicia se separó de su abrazo para poder detallarlo, respiro con tranquilidad al verlo sin ninguna herida. —¿Tu tía y tu nana estaban bien cuando las dejaste? —Si, mi nana se quedó cuidando a mi tía y … llamó a Luciano para qué nos ayudará— dijo el pequeño mirando algo nervioso a su alrededor, Alicia asintió, al tratar de levantarse sus costillas empezaron a doler y Luciano sutilmente la ayudó. —Puedo sola. —Lo sé —Siempre dices que puedes sola y que te sabes cuidar, pero te advertimos que si necesitabas ayuda nos llamaras, ¿en qué te metiste?, acaso no te das cuenta el peligro que corre tu hijo —Alicia no se había percatado de los hombres que estaban al fondo del avión, David caminaba mientras le reclamaba por arriesgar a Mateo, y su ira aumentó al ver que ella estaba lastimada. —¡¿Sorpresa!? —¡Luciano!, se supone que nadie debía saber—Este trató de defenderse, pero al intentar hablar, de su boca ligeramente abierta no alcanzó a salir sonido alguno, fue callado por la respuesta de David y con una sola señal de su dedo, dejó claro que no interviniera, mientras se acercó más a Alicia. —Vi a Mateo correr porque estaba en peligro, ¿qué querías? ¿Qué lo dejará a su suerte? —El hecho que tú y yo…en fin, el que nos conozcas no te da derecho a reclamarme nada, además, desde cuando eres tan expresivo, nunca dices más de 10 palabras seguidas y ahora tiene un gran repertorio. —Señor ogro, por favor, usted conoce a mi mamá, ella está cansada, por favor—el pequeño intervino al ver como su mamá se tocaba su estómago, la conocía, sabía que algo le dolía, además no le gustaba como David le estaba hablando, aunque al mirarlo bien, supo que era porque estaba preocupado. —Lo siento Mateo, es que… —Lo sé, y gracias señor ogro. David miró a Alicia, trató de preguntar si estaba bien, si necesitaba ayuda, pero solo giró para que ella no supiera que estaba preocupado y volvió a su asiento junto a Dilan. Habían pasado un par de horas y Mateo ya estaba dormido, Alicia lo tomó en sus brazos, su pequeño ya pesaba, y el dolor en su cuerpo no le ayudaba mucho, de pronto unos brazos tomaron al pequeño y lo condujeron al fondo del avión, en donde había una cabina con una cama, para que Mateo pudiera dormir bien, Alicia lo miró con furia, pero lo siguió, no tenía ya alientos para pelear, al entrar se sentó junto al pequeño mientras David cerraba la puerta y con la mirada le ordenaba dejar ver sus heridas. —No estoy de humor para esas cosas. —Sé que te golpearon, déjame ver. —Estoy bien, no necesito de tu ayuda. —Si quiere que te desvista lo haré, no es la primera vez. —David por favor, Mateo está aquí, yo me curaré después, tú no sabes ni poner una bandita—él sonrió mientras tomaba un botiquín de una repisa que había junto a la cama. —Alicia, no me gusta repetir, y no me digas que le pedirás a otro que te ayude, así que déjame ver. Alicia sabía que, si no aceptaba, empezarían otra pelea, ya no tenía alientos para eso, además no quería despertar a su hijo y a los demás que estaban durmiendo, así que asintió y empezó quitarse la ropa, David ya conocía cada parte de su cuerpo, pero al ver varios moretones en sus brazos, piernas y en especial, uno muy grande alrededor de sus costillas, su mirada solo demostraba furia y preocupación, —Creo que hay alguna lastimada, ¿me podrías traer hielo? David asintió, no sabía por qué le estaba obedeciendo, tomo hielo de una licorera lo envolvió en una toalla y se lo llevó a Alicia, la cual lo puso sobre su costilla, mientras que él colocaba vendas sobre algunas cortadas, y crema en los moretones. El roce de sus dedos en el cuerpo de ella, los hacían sentir un hormigueo y calor, al recordar aquellos encuentros, pero David reflejaba también ira, su mirada era transparente ante los ojos de Alicia, quería volver y golpear a los hombres que le hicieron esto. —No vale la pena. —De qué hablas. —Sé lo que piensas, pero no vale la pena, además yo me puedo encargar… —Alicia, ahora no, tomate estos analgésicos y descansa, en unas horas llegaremos a casa, ¿tienes algún lugar seguro donde quedarse?, ¿tal vez tu hermano? —Sé que él protegerá a Mateo, pero no sé si a mí también, así que mejor me esconderé. —Trata de dormir, yo estaré afuera—dijo mientras abría la puerta para salir. —David—Alicia lo miro, aunque lo que tuvieron fue solo sexo, lo extrañaba y no esperaba verlo en estas circunstancias—Gracias—Tenía tanto que decir, pero no pudo, David asintió regalándole una corta sonrisa, cerró la puerta detrás de él, volvió a su silla para descansar un rato, aunque no podía conciliar el sueño. Al llegar al Hangar privado de la familia Taylor, ya era de día, había pocas personas para recibirla, incluso una de las pocas personas en las que aún confiaba. —¿Cómo lo supiste? —Conrado me avisó, así que vine para ver si necesitabas algo, puedes estar tranquila tu hermano aún no sabe que volviste, pero sí que fuiste a varios países para escudriñar por gente de tu pasado— Ricardo, es uno de los hombres que siempre ha ayudado a Alicia, incluso cuando investigó sobre la familia García y también a rescatar a la madre de Luciano. —Te agradezco, iré con mi hijo a un lugar seguro. —¿No necesitas que te llevemos? —Gracias Luciano, pero yo llegaré por mis propios medios, es un lugar que nadie sabe de su existencia, así que prefiero ir sola. —Estás herida. ¿y si alguien te persigue? —Intervino David, aunque no sabía por qué se preocupaba tanto por ella, la conocía y sabía que podía valerse por sí misma. —Señor Ogro, últimamente tiene mucho que decir. David suspiró, no la podía convencer, giró para buscar a Dilan el cual le entregó un celular. — Llévatelo, llámanos si necesitas algo. —No lo necesito. —Es una línea segura y difícil de localizar, en caso de necesitar ayuda oprime el botón de bloqueo 3 veces, así sabremos que están en peligro— Ella lo miraba con duda, no comprendía por qué su cambio, el David que dejó de ver hace casi un año, ya no era el mismo—por favor Alicia, hazlo por Mateo—” El señor Taylor pidiendo el favor, esto era de no creer”, pensó. Ella recibió el aparato de mala gana, pidió prestada una moto, aseguro a su hijo en esta y se despidió para ir al complejo, el cual aún conservaba, pero pocas veces usaba. Al verla partir David sintió un vacío en su pecho, una sensación que solo sentía cuando estaba en peligro, pero ¿por qué?, acaso era un presentimiento. —David, gracias por todo, esperemos que nada le pase, pero mantengámonos en contacto—Este asintió mientras veía al joven caminar hacia su vehículo, pero de repente giró al ver varios mensajes en su móvil. —Creo que mi destino ha cambiado, Lucia volvió hace unos días al país, está furiosa por mi desaparición, voy para su casa, ¿quieres saludarla? —dijo con una risa cómica, ya que sabía que él había estado enamorado de su hermana, pero ella nunca correspondió a sus sentimientos. David lo ignoro y giro para también tomar camino, él ya no tenía nada que ver con los Patterson, no tenía sentido ir. Al poner el chofer el auto en marcha, Dilan con preocupación revisaba algunos datos en su tablet, de esto se dio cuenta David, el cual lo miró esperando una respuesta. Dilan lo notó y tomando un leve respiro, empezó con el informe detallado de los últimos acontecimientos. —Adam activo las medidas anti hackeo de la empresa, al parecer alguien intentó otra vez entrar a nuestra red sin éxito. —¿Acaso no tenemos el mejor sistema? —Al parecer algún empleado ingresó a una URL no autorizada y esto lo aprovecharon para tratar de ingresar. También verificó la fallas en los sistemas de seguridad de Centroamérica, se conectó remotamente y logró arreglarlo, pero cree que hay manos externas que quieren perjudicarnos. —Cambia a todo el personal, envía gente de aquí, verifica los registros de nuestros empleados. —Ya estoy en eso, además activamos más políticas en los aparatos de dotación, solamente pueden ingresar a programas de la empresa y no pueden conectarse a de redes desconocidas— David asintió, no creía en las coincidencias. En el Club Nocturno perteneciente a la Familia Ortega, Alfonso estaba furioso, al recibir una inesperada visita. —Ustedes son los culpables de la muerte de mi esposo y de mi hijo, siempre han traído desgracias a los que lo rodean, así que exijo ver a Alicia y que me entregue al niño. —¿Y por qué lo haríamos?, usted está loca señora Belmont, ¿o debería llamarla Señora Ferreira? —Dígale a su hermana que no se puede esconder tan fácilmente de mí, que apenas vuelva al país, me encargaré personalmente de ella. —Por mí le puede hacer lo que quiera, pero a Mateo no se atreva a tocarlo. La mujer mayor salió mientras Alfonso maldecía a su hermana, rompiendo el vaso que tenía en sus manos. —Verifica que Alicia no haya llegado al País, empieza con sus nuevos amigos—le ordenó a su hombre de confianza.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD