David entró al apartamento, Alicia volteo a mirarlo, se percató de que se había cambiado de ropa, sus pantalones deportivos fueron reemplazados por unos vaqueros, su camiseta blanca sencilla seguía siendo la misma, pero la chaqueta de cuero negra que tenía puesta, lo hacía ver aún más guapo y fornido “Maldición Alicia, que te pasa, como no te pudiste controlar y lo besaste, Dios ese beso”, pensaba al recordar lo que había pasado hace tan solo unos minutos atrás, respiro hondo, ya que necesitaba calmar el fuego que sentía en su intimidad. —Voy a salir— le hablaba mientras se acercaba lentamente, su mente estaba nublada, convenciéndose así mismo, de que su relación era solo carnal, pero, ¿por qué tenía la necesidad de quedarse junto a ella? —¿Desde cuándo me tienes que dar explicaciones?,

