—Se sincera Alicia, la mujer que nunca se iba a enamorar o tener alguna relación duradera con un hombre, se enamoró del que menos esperaba. Los amigos estaban en la barra de un bar, desahogándose de su vida amorosa, ya se veían los efectos del alcohol en sus cuerpos. —Lo dice el mejor amante y mujeriego del hospital. —Tú sabes que no fue siempre así, yo amé a una mujer que me dejó sin saber por qué, el mismo día que había organizado una cena romántica, para proponerle matrimonio, ese día juré no volver a creer en ustedes, bueno, solo creía en ti. —Wow, no sé si sentirme halagada o preocupada. —Sabes que es así, te recuerdo, tú me salvaste la vida. —¿Te recuerdo por qué?, por estar de prostituto, y por meterte con una de las mujeres de mi hermano, no sé qué te pasaba por la cabeza. —

