Como sea, la vida se encargaba vez tras vez de abofetearme directo en el rostro. Después de todo lo ocurrido esta noche, es normal que para mí ya no exista salvación. Estoy destinada al fracaso y al sufrimiento desde que tengo memoria. ¿Por qué esta vez sería diferente? Semidesnuda en la cama y con el corazón sangrando de pura agonía, sigo sin entender por qué Marco huyó de esa manera. Al fin estaba superando mis más profundos miedos y... ¿Justo ahora tenía que acobardarse? ¿O sería que su conciencia lo había frenado? Quizás recordó el sedoso cabello de Nora, o la tierna sonrisa que forman sus labios. Yo no soy como Nora... Y nunca sería tan buena como ella. En ningún rincón de la mansión se puede encontrar una sola foto de nuestro casamiento. Marco no se había molestado en fingir co

