La visita a Marco me había dejado un sinsabor en la boca del estómago. Una mezcla entre la alegría por verlo despertar y la incertidumbre de cómo se resolverían las cosas de aquí en más. Quedaban unos días de observación y de estudios, sin embargo lo peor había pasado... ¿o no? Todavía se cierne sobre los hermanos Belmenht la sombra de mi pasado, asechándolos cual lobo rapáz, mientras lo único que hago es lamentarme y llorar. ¿Pero qué más puedo hacer? — ¿En qué piensas?— me sorprende Jhan apoyado sobre una de las columnas en la entrada— Dijeron que el panorama es alentador. — No deberías estar aquí— esquivo su figura bajando la pequeña escalinata— Perdiendo el tiempo vigilándome, cuando tienes tanto de qué ocuparte. Cruzo los brazos sobre mi pecho, creyendo que tan simple hecho,

