— ¡¡Jhan!! ¡¡Jhan!!— los gritos de Niva nos bajan del cielo al suelo en tan solo un instante; a este ritmo en breve llegaría hasta nosotros y no habría justificación humana que pudiese salvarnos.
—¿Qué haremos?— le pregunto a Jhan quien todavía mantiene una sonrisa en los labios, mientras se acomoda el pantalón de algodón gris. Lo golpeo para sacarlo del letargo ¿Será que no comprende la gravedad de la situación? Si esto llegara a oídos de Marco...
Jhan mira hacia arriba, tocando las ramas más bajas — Sube— indica mientras une las manos para que las use de base.
—¡¡Estas loco!! el árbol no es lo suficientemente ancho, ni siquiera tiene tanto follaje— replico
— Por eso mismo debes ser tú. No te preocupes, si te apuras no la dejaré llegar hasta aquí, es solo para prevenir.
Ruedo los ojos y apoyo las zapatillas sobre sus palmas para impulsarme, aferrándome a las ramas más gruesas lo mejor que puedo.
'¿Quién me manda a meterme en esto?' refunfuño entre tanto logro ir avanzando.
Mientras simulo la postura de un Koala, Jhan retira sus auriculares inalámbricos de los bolsillos y se los coloca. Salta unas tres veces en el mismo lugar para entrar en calor y luego sale corriendo en dirección a su novia, con una tranquilidad verdaderamente sobrenatural.
No puedo verlos, pero si escucharlos — ¡¡Amor!! Después de todo lo que pasó hoy ¿Me dejas sola?— imagino el puchero que le dedica con tan solo escuchar el tono de su voz.
—Necesitaba despejarme, desgastar un poco de energía. Fueron muchas emociones juntas.
— Hay métodos más convenientes para hacer eso...— le contesta seductoramente.
Trato de girar la cabeza para ver lo que sucede, no obstante solo consigo enredar mi cabello entre las hojas y las pequeñas ramillas sobresalientes. 'Te mataré Jhan' hago el juramento para mis adentros.
—Deja que me bañe y vemos una película en la sala ¿Te apetece?
'¿Te apetece?' hago la mueca burlona hacia la nada, como una verdadera loca. En esto me convertía cuando Jhan estaba en mi vida; en un puñado incontrolable de celos.
— No era lo que tenía en mente, pero supongo que deseas guardar lo mejor para la noche.
Jhan no responde, o se encuentran lo suficientemente lejos como para que ya no consiga oírlos. Mejor. De solo imaginar su brazo sobre la espalda de ella... una rabia me crece en el centro del pecho.
Aguardo unos minutos, unos minutos que me saben a horas, y comienzo a descender con cuidado, rama por rama. La piel se me cortajea y rasguña en algunas zonas, debido a la torpeza de mis movimientos. Una vez que piso el suelo respiro profundo para nivelar los latidos, para ovillar todo lo que pasó aquí, en el rincón más oculto de mi mente.
Acomodo mi cabello, sacudo mi jogging beige, que a estas alturas es mas bien de color mugre, y camino con la suavidad de una gacela. Una gacela que bien podría devorarse un león entero de tantos nervios que carga.
—¿Dónde estabas?— cuestiona Marco ni bien entro a la habitación. Su rostro de dios griego esconde mucho bajo esa máscara apacible que tanto le gusta utilizar.
Ingreso al closet para retirar mis zapatillas y el sweter en combinación, simulando la paz que no tengo— Salí a caminar por el jardín, tenía mucho en lo que pensar.
— Ahh ¿Si?— la cercanía de Marco me toma por sorpresa. Estoy al borde del infarto, sus ojos verdes me escudriñan en profundidad.
— ¿Cómo pudiste hacerme eso Marco?— decido voltear la situación a mi favor— ¿Cómo fuiste capaz de meter a tu propio hermano en todo esto?
— ¿Te refieres a por qué le pedí cuidarte en mi ausencia?
— A eso mismo. Pusiste la vida de tu hermano en riesgo y manipulaste nuestra amistad como si no fuésemos más que simples marionetas.
Ni bien lo termino de decir, siento como el remordimiento se expande por todo mi ser, haciéndome culpable de mi propia hipocresía.
— Hice lo que debía para protegerte. Con la presencia de Jhan a tu lado, las amenazas eran menores. Otro Belmenht estaba a cargo de la situación y eso les haría pensarlo dos veces.
Hago una mueca de disgusto mientras coloco las prendas para lavar en el cesto.
— Necesitaba que fuera tu amigo para que le permitieras estar cerca tuyo— me toma del brazo para ubicarme frente a él — Esto es todo lo que diré sobre este asunto. Sabes de sobra que no debo darte ningún tipo de explicación. Sigues con vida, he cumplido con nuestro trato y lo seguiré haciendo. Ahora encárgate de cumplirlo tú también.
— Eso hago— suelto mi brazo con brusquedad para liberarme de su agarre.
— Dúchate rápido, debemos pasar más tiempo con Nirvana. Su padre vendrá pronto a cerrar negocios conmigo y quiero tener a su hija feliz.
— No me siento bien. Después de la amenaza no estoy de humor para hacer sociales.
— Pues qué lástima por ti, nunca he dicho que tenias elección.
Pongo los ojos en blanco y me dirijo rumbo al baño — Nissa— me detiene a medio camino— Si recuerdas lo que significaría romper nuestro trato ¿No?— saca una hoja de mi cabello y me la entrega.
No espera a que le conteste, se da la vuelta y comienza a desabrocharse la camisa frente a mí, demostrándome una vez más el alcance de su poder.
Entro a la ducha resoplando por lo bajo, hastiada de su trato prepotente y altivo 'Como desearía bajarte esos humos que cargas, con tan solo un plumazo'.
Marco Belmenht, encontraré tu debilidad y la utilizaré a mi favor.... luego no volverás a humillarme.
El jabón se desliza por mi cuerpo llenándolo de espuma, impregnando su fragancia floral sobre mi piel. El agua caliente ayuda con los dolores musculares que generó mi aventura en el árbol, nuestro encuentro con Jhan...
Aprieto los puños y recreo todo lo que vivimos en mi mente, luchando contra la agitación que se adueña de mi pecho, contra el placer que recorre mis sentidos. Sus jadeos, sus impertinentes embestidas, la deliciosa manera en que me poseía... esos hermosos ojos verdes...
Abro mis ojos sacudiendo con fuerza la cabeza, pestañeando una y otra vez para aniquilar la última imagen...
'Maldito Marco' lo último que necesito es ver tu estúpido rostro en mis fantasías también...