CAPÍTULO 3

1018 Words
Había fantaseado mucho tiempo con este preciso momento, creando miles de escenarios posibles, palabras que saldrían de mi boca, de la suya. Simulando cómo actuaría en su presencia...sin embargo mi cuerpo no responde. Como si fuese mi propio enemigo, me desconecto del presente por un instante, lo justo para entender que esta vez todo es real. Está aquí. Detrás mío. Respirando el mismo aire. No puedo verlo, no delante de todas las miradas expectantes escrudiñando cada gesto que hago. ¿Cómo fingir el temblor que se adueña de mis manos? Sonreír. Disimular. No desear que me trague la tierra. Es sencillamente imposible. El corazón bombea tan de prisa que puedo escucharlo retumbando en mis oídos; y la herida que tanto había deseado curar, se abre de par en par sin ningún aviso. ¡Diablos! Me obligo a girar la cabeza, me obligo a seguir respirando aunque el aire haya dejado de abastecer mis pulmones. Todo mi ser me traiciona; se desarma lentamente en miles de pedazos dejándome indefensa por tan solo una palabra. Una. — Jhan— respondo sin saber de dónde proviene mi voz, ni cómo es que suena tan firme y segura. Muerdo la parte interna de mis mejillas para serenar el huracán de sentimientos que me invade, dedicándole una mirada breve y poco profunda. —¡Hermano!— saluda Marco haciéndome agradecer su intervención. A veces es tan oportuno que hasta podría creer que es intencional. Mientras se abrazan acepto una copa de vino y bebo un sorbo apresurada, buscando cómo mantener el cuerpo y la mente distraídos de ese enorme imán que jala sin piedad de mí, impulsándome hacia él. Cuando su mirada se posa en mí, puedo ver bailando sobre su rostro una falsa serenidad, una seriedad distante que solo puede ser parte de un plan, de una astuta fachada. De su rencor. Tiene que serlo. Otra puntada se instala en mi pecho. No tiene que importarme, pasaron muchos años, cada quien siguió su camino. —¿Dónde está la afortunada? sonríe Marco. Inclino la cabeza mientras sus palabras hacen eco en mi estómago cual mariposas sedientas. Quisiera que el malestar se debiese al hambre que acumulé a lo largo del día, pero no, mis nauseas tienen un nombre y apellido, uno que aún no conozco. —Todo a su tiempo—hace una pausa para saborear mi dolor. Sé que disfruta beberlo en silencio mientras brota descontrolado de mi alma— Viajamos desde muy lejos y llegó agotada, por lo que prefirió descansar. Aunque está muy ansiosa por conocerlos y espera mañana tener al fin la oportunidad. — Qué decepción... hice este evento en honor a ustedes y ¿te presentas tú solo?— bromea Marco con su hermano menor. —Todo lo bueno se hace desear ¿No creen? La mano de Marco se enlaza en mi cintura de manera suave y natural — Oh, claro que lo creemos— me acerca un poco más a su cuerpo—toda espera tiene su recompensa. Bajo automáticamente la mirada; me arden todas las partes del cuerpo que están en contacto con Marco. Podría jurar que los ojos de Jhan destellan una furia detrás de ese gesto inexpresivo suyo. O tal vez solo sea mi deseo, no lo sé. Es incómodo, no lo soporto. No obstante debo permanecer en esta tortura si no quiero que Marco sospeche. Jamás me perdonaría si se enterase... y a Jhan... lo destruiría, se encargaría de quitarle todo cuanto posee. No. Hay demasiado en juego para arriesgarlo por algo que ya pasó. La pareja de Jhan es la muestra de ello, si la trajo hasta aquí después de tanto tiempo significa que es muy especial para él. Nunca lo había hecho antes, hasta hoy. La primer mujer que desea presentarle a su hermano... ¿Por qué ella? ¿Qué tiene de especial?¿La ama? ¿La desea? Aprieto los ojos para disipar el pensamiento. Tengo que calmarme.. nada de eso es de mi incumbencia, y lo único que estoy logrando es quedar como una idiota. Pude seguir respirando después de su partida y podré seguir haciéndolo luego de su regreso. No tengo otra opción más que ser fuerte, juré sobreponerme a todos los obstáculos que se atravesara y Jhan no sería la excepción. —Será un gusto recibirla en nuestro hogar— el vino sabe a veneno en mi garganta, pero finjo disfrutarlo. Recibo por respuesta una sonrisa entre tanto coloca sus manos en los bolsillos del pantalón. El traje le sienta de maravilla, enmarcando su espalda ancha y sus brazos musculosos... Basta. Basta. Basta... No es correcto, no debo mirarlo de esa forma. Sin embargo... Quise recrear su imagen en mi mente cuando extrañarlo no era suficiente y ahora que lo tengo frente a mí, comprendo que nunca le hice justicia. Jhan, sus rasgos fuertes siempre llamaron mi atención. No había heredado la belleza convencional de su hermano, no obstante nunca la necesitó. Era perfecto, aún lo es. — ¿Te parece bien Nissa?— la voz de Marco llega a mis oídos abruptamente, cortando la línea de pensamientos que había creado, haciéndome descender de la bruma que mi mente había creado. No sé qué responder, no quiero responder. ¿Por qué no desaparecen todos y se termina esta tonta fiesta? Estaba mejor con mi dolor guardado en el fondo de mis recuerdos, sin saber de él, sin verlo tan de cerca. — Si, lo que digas para mí está bien— las palabras se desprenden lentas de mi boca, como una simple muletilla salvadora. Marco deja relucir sus dientes blancos con una enorme sonrisa, mientras baja unos centímetros la mano que descansa en mi cintura. Mis mejillas quedan al rojo vivo exponiendo la timidez que me embriaga; fueron demasiados gestos amorosos para una sola noche y aún no acaba. — Entonces está dicho, pueden quedarse en nuestra casa todo el tiempo que lo dispongan. Somos familia y aquí van a estar más cómodos. Toso para asimilar la reciente noticia. Marco, Jhean, su novia y yo bajo el mismo techo. ¿Qué podría salir mal?
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