Éramos muchos y parió la abuela (Edrien) Estaba llevando más palo que gata ladrona, en el equipo el entrenador me había amenazado con expulsarme unos días si no me concentraba y trabajaba al ritmo que estaba acostumbrado. Pero estaba mentalmente acabado, los problemas me estaban respirando en el cuello. Es como si una nube negra se hubiese posicionado encima de mí. Las noches eran largas y por muy pocas horas lograba conciliar el sueño, la comida me repugnaba, me sentía perdedor. Los consejos de mamá eran los que me tenían allí algo aferrado para luchar. Nunca esperé encontrarme tocando fondo. Siempre veía a varios colegas ahogados en depresión, pero yo pensé que eso no me iba a pasar a mí. Según, yo era fuerte y tenía todo controlado. Estaba tan equivocado, de pronto mi mundo dio u

