Abrí los ojos poco a poco y cuando los vuelvo a cerrar sonrío en mi interior porque sé que frente a mi esta mi otro hermano. —Ya, abre los ojos que sé que no estas dormida—exhalo y abro los ojos encontrándome a Manuel viéndome con una sonrisa burlona en sus labios, me levanté negando con ganas de golpearlo por idiota y por la forma en la que me levanté provoqué que Ale se despertara también. Lo quedé viendo y en él a mi durante un segundo como si fuéramos dos chicos sin ningún lazo sanguíneo que habían sido descubiertos por el hermano mayor de la chica, me reí y dejé de verlo para fijarme en el gorila dos que se comenzó a reír y a alejarse como si fuéramos el peor de los espectáculos. —Ese chico está loco—dijo Alejandro y yo lo vi riéndome. —Sí, porque tu no—él se levantó del sofá y yo

