— ¿Estás bien, cariño? —preguntó Jinyoung mientras me ponía mi blusa porque yo me encontraba sentada, inmóvil, solo observándolo con atención— — ¿Tu estás bien? — Lo estoy. Mejor que nunca —sonrió— Yo, lamento haber sido algo... Brusco —acarició mi mejilla, mis piernas estaban alrededor de su cintura.— — Está bien. Fue... Divertido. Y te extrañaba.—susurré— — Oh. ¿En serio? ¿deberías llamarme daddy, entonces? —arrugué la frente— Bromeaba preciosa —me guiñó un ojo y besó mi cuello despacio mientras acariciaba mis piernas— — Debemos irnos, Jinyoung. Mi amigo debe estar preocupado y tienes que volver. —dije y me separé de él— — ¿Volver dónde? ¿a Corea? —Jinyoung se desesperó y me tomó del brazo— — Es que... No he ayudado en nada, desde que llegamos solo te sumé preocupaciones y no vini

