20

1140 Words
Jinyoung y yo caminamos en la hermosa ciudad hasta cansarnos. Comimos y decidimos pasar la noche en el Hotel en el que me hospedaba. — ¿Dormimos juntos antes de que te marcharas? —preguntó Jinyoung rodeando mi cintura mientras nos preparábamos para dormir.— — Sí. Dejamos la cabaña y fuimos a tu casa —respondí sin fuerzas. Habíamos visitado muchos lugares, estaba muy cansada— — ¿Nosotros... hicimos el amor? —preguntó entrecortándose. Volteé para ver su rostro. Me encantaba cuando fingía ser tímido,él definitivamente no lo era, pero al menos intentaba verse de esa forma. Acaricié su barbilla— — ¿La verdad, o la mentira? — La verdad, por supuesto — No quisiste —Jinyoung arrugó su frente y me dio un fugaz beso en los labios— deja de mirarme así, lo intentaste, pero te arrepentiste o algo así —mentí, no podía recordarle que en realidad él me había provocado para dejarme, como venganza. Me encogí en hombros y cerré los ojos — Al día siguiente empacamos e hicimos lo mismo en su casa, debíamos ir por el anotador a las cabañas, esperaba llegar para decirle que si Kim decidía hacer las cosas difíciles volveríamos a Latinoamérica. El padre de Jaebum era un prestigioso abogado, tenía la esperanza de que pudiera ayudarnos. El viaje me llevó al momento en que conocí a Jinyoung, y comencé a pensar en que quizás no me importaría empezar desde cero si él iba a mirarme todo el tiempo con sus ojos arrugados y sonreir ocultando su boca con una mano, como solía hacer. — Jamás había traido a nadie aquí, se siente extraño —comentó Jinyoung permitiéndome el paso hacia su cabaña. Me reí por lo bajo, y el golpeó su frente instantáneamente— Cierto, tú fuiste la primera —murmuró ruborizado— por lo menos, sabes que no miento —añadió. Ambos nos tomamos un minuto en silencio. Nos mirábamos intentado descifrar por qué su comentario sonaba extraño. — Te dije que jamás había traído a alguien,y... Tú... Tú no lo creíste, al principio Me acerqué. Rodeé si cuello con mis manos, mis labios buscaron los suyos. — Aún no lo creo, galán —me alejé, cada detalle me llevaba al pasado— — Pues deberías, ni siquiera sé de dónde salen las cosas que te digo — ¿A qué te refieres? — ¡Vamos! ¿no lo ves? Estoy tan vulnerable como nunca antes frente a una mujer, sabes mucho sobre mí y yo sólo se que quiero enredarme en esta cintura otra vez —dijo, apretando mi antes nombrada cintura, con la punta de sus dedos— — Al fin llegan —oí una voz femenina, era Kim, pude recocerla de inmediato— ¿Cómo estuvo el viaje? —me alejé de Jinyoung, el se había puesto tenso y yo, realmente no buscaba complicar aún más las cosas — Oh, ¿esos de ahí son moretones? Apuesto que tu novio notó que eres una zorra —la delgada adolescente se encogió en hombos y mascó chicle.— — Ten cuidado con lo que dices, no seas irrespetuosa —respondió Jinyoung, por mí con un tono firme y hasta autoritario que sin dudas, captó la atención de ambas — — Kim, ¿podemos tener una conversación tranquilas?¿cómo la última vez? —pregunté con mi mejor sonrisa falsa, quería actuar madura y al nivel de Jinyoung, pero en realidad quería abalanzarme sobre ella y quitarle todo ese vulgar maquillaje del rostro — — Mi problema no es contigo, linda —mencionó, soberbia—pero volviste, y me robaste toda la atención de Junior, ¿qué esperabas que hiciera? — Kim, jamás tuviste mi atención. Eres una niña, yo soy un adulto y ella es la persona con la que estoy —afirmó él. Sentí su mano sobre mi espalda y me declaré ganadora, pero patética también. En otro momento, pelear por un hombre hubiese sido algo totalmente utópico— — Eso no te importó antes —lanzó entre sollozos— — ¿De... De qué hablas? —pregunté inmediatamente. Mi imaginación volaba demasiado rápido,sus palabras habían resonado en mi y Jinyoung no me tranquilizaba con su expresión de pánico — — Kim, debemos hablar —dijo firme,ambos me ignoraban por completo— Jinyoung tomó del brazo a Kim y bajaron los cortos escalores de la entrada. — ¿Puedes decirme a qué demonios se refiere? —chillé deténidolos ubicándome frente a ellos— — Te lo explicaré, sólo espera aquí, ¿de acuerdo? —Jinyoung intentó acariciar mi rostro, pero lo impedí y entré a su cabaña. Sabía que estaba actuando incluso más infantil que Kim, pero ¿cómo evitarlo?. ¿Realmente iba a permitir que todo se fuera al barranco por tal estupidez? Mi vida había cambiado en semanas. Estaba enamorada de un hombre que no me recordaba, yo era una fracaso. ¿Pero debía rendirme tan fácilmente? Ya estaba metida en esto, no podía escapar. Intenté desviar mis pensamientos intrusivos, ordené, di vuelta cada habitación en busca de algo que pudiera ayudar a la memoria de Jinyoung, y cuando parecía que lo tenía controlado; solo habían pasado algunos minutos del confrontamiento. No debes hacerlo. Dale su espacio, esto no te incumbe. Te ha dicho que esperes aquí. Vamos, _________, ¿desde cuando no te incomodan las discusiones? ¡Al diablo! Caminé con un molesto nudo en el estómago entre los inmensos árboles cuyas ramas se sacudían al compás de una fría brisa. Subí los escalones que llevaban a la puerta de la segunda cabaña, desperdicié el valor que había tomado escondiéndome debajo de la ventana. — ¿Por qué haces esto? ¿acaso no tienes compañeros de escuela o amigos? —oí casi en un grito a Jinyoung— — ¡¿Por qué esto es tan difícil para ti?! —Respondió Kim con el mismo tono, me acomodé para poder verlos— Con ella puedes jugar al olvidadizo, pero no conmigo. ¿Acaso vas a decir que olvidaste lo que pasamos? —mi corazón volvió a latir exagerado,creía que saldría por mi boca— Jinyoung se acercó a ella. Solo verlo con otra mujer provocó una molestia que jamás había sentido. Estaba desesperada, ¿debía hacer algo más que mirarlo y llorar? — Baja la voz, no quiero que ________ te escuche —comentó Jinyoung— — ¿Te preocupa que sepa la verdad? — ¿Qué demonios quieres?¡terminemos con esta basura! — Me enamoré de tí, imbécil, solo quiero tiempo contigo, claro que si quieres tu maldito anotador... Deberás hacer más... Jinyoung la miró perplejo unos segundos, pero al reaccionar,se acercó buscamente a ella,como solía hacer conmigo. Ella sonrió complacida. Jinyoung rodeó su cintura. Deslicé mi espalda sobre la pared de madera, la iba a besar. Suficiente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD