-Pedro yo de verdad necesito que me escuches y después si quieres enviarme a volar, lo puedes hacer. Ya te dije que me odio desde que vi todo el dolor que te causé.
-Kevin, no podría enviarte a la mierda jamás, a menos que me digas que te follabas a otros o algo así
Mi corazón late a mil, me tomo toda la taza de café sin parar. Paso mis manos por el pelo
-Kevin lo hiciste?
Pregunta algo incrédulo y dolido
Sacudo mi cabeza rápidamente,
-por supuesto que no. Pero
-pero qué?
Ha terminado de comer, se levanta a llevar el plato y la taza a la encimera
-pero lo intenté
-OK. Cuando?
-durante este viaje, en paradas de la carretera y eso
-pero cómo? Ibas sólo?
-no
Termino mi comida y trago tranquilo.
-viajé con Nicky y Luke. Y me odiaron.
Me comporte como un pendejo, les hice la vida imposible.
No paraba de rezongar por todo, les contestaba mal, nos agarramos a golpes varias veces
-Kevin!
-bueno lo siento, estaba irritado, confundido, no sé. Cuando quería dormir me hablaban, me daban consejos y pretendían que viva como si estuviera feliz o no sé
-seguramente solo querían que te comportaras como una persona, ni más ni menos, compartir el viaje y trabajar. Son tu familia cariño
Lo miro fijo
-nunca antes me habías dicho algo así, y ya van como 4 veces que me dices cariño en sólo un día
-lo siento se me sale
Mira para otro lado evitando mis ojos
-no lo hagas Pedro, no te disculpes más por favor, no ocultes más tus sentimientos por favor.
-pero
Lo interrumpo
-nunca jamás vi muestras de afecto en la casa donde crecí, vivía con mis padres pero era una convivencia horrible sabes?
Tenía un hermano, el sí demostraba alguna que otra cosa diciendo palabras bonitas o dándome una caricia. Pero si mi padre lo descubría nos castigaba, porque éramos dos varones. Teníamos prohibido recibir o demostrar cariño. Mi madre pasaba sus días encerrada en un cuarto y solo salía unas horas al día para cocinar y limpiar la casa.
Supongo que por eso se me hace tan difícil todo lo a las demás personas les sale normalmente
-Era una casa grande, linda a la vista, pero fría y aburrida. No podíamos jugar a nada solo teníamos permitido ir a la escuela y volver a casa a estudiar.
No teníamos una familia, nunca fue así. En la escuela veía como se relacionaban los demás niños entre sí y no entendía como lo hacían, unas veces intenté hablar con otros niños pero siempre fui raro y no me dejaban acercarme.
-Cuando fui más grande encontré excusas para no ir a mi casa enseguida de la escuela, estudiar en la biblioteca o deporte obligatorio, descubrí las computadoras y las películas o los dibujos animados. Ahí me di cuenta por qué me decían raro.
Lo miro sonriendo
-le conté a mi hermano, que era 3 años mayor que yo, las cosas que descubrí y comenzó a ver todo conmigo.
Al principio llenos de otros conocimientos nos revelabamos en casa pero a fuerza de golpes aprendimos a vivir como lo hacíamos antes y guardarnos todo ese conocimiento e información para cuando podamos escapar.
Martín, él, estaba a unos pocos meses de terminar la preparatoria y se había escapado a una reunión con unos chicos que estudiaban con él. Era de noche me acuerdo, hacía un poco de frío y yo no podía dormir porque habían pasado muchas horas desde que había salido.
Me levanté y fui hasta la sala a mirar por la ventana si llegaba y lo que vi, por dios Pedro.
Su mano alcanza la mía, me acaricia suavemente
-mi padre estaba golpeándolo, estaban en el jardín, lo tenía desnudo en el suelo, y lo golpeaba. Yo no sabía que hacer temblaba, y lloraba. Mi madre me asusta al tocarme suavemente y me dice que me encierre en mi cuarto y no salga.
La vi realmente distinta, siempre fue muy fría y no nos hablaba, a veces nos retaba por algo que mi padre le reclamaba, pero nunca se comunicó con nosotros, ni nos ayudaba con los deberes o nos enseñó algo, jamás.
-Tenía tanto miedo, fui corriendo y me encerré como me pidió, después de unos minutos escuché ruidos y unos gritos y mi padre abre la puerta y tira a Martin al suelo, estaba lleno de sangre y golpes, tenía los ojos cerrados.
Él me miró y me dijo, -no te atrevas a tocarlo, o ayudarlo. Tiene que ser un hombre.
-Yo le asentí con un movimiento firme y el salió cerrando la puerta con llave.
Pase un tiempo sólo observando a mi hermano sin saber que hacer, y decidí arriesgarme y tratar de despertarlo.
Le hablé suavemente y toque su mejilla menos magullada, hasta que abrió un ojito lleno de lágrimas.
-Kevin, perdóname. Estoy muy cansado me dijo
-que pasó Martin? Te encontró escapando?
-me encontró regresando a casa, venía de la mano con mi novio
-tu qué?
Le dije sorprendido, me senté en el suelo a su lado. No entendía
-le tomabas la mano a alguien más? Por qué?
Yo tenia 14 años Pedro, 14 y no sabía que las parejas se tomaban de las manos, por dios iba a una preparatoria llena de personas y yo ciego como estaba no registraba ni esos comportamientos, era como si cada día al volver de la escuela se borraba todo lo que había vivido ahí.
Martin quejándose logra estirar un poco su brazo y toma mi mano con la suya. Me toca, y me mira
-si Kevin, conocí a un chico y me pidió que fuera su novio. Nos tomamos de la mano y nos besamos.
-que? Estás loco Martin?
-Kevin tienes que abrir los ojos, lo que padre nos enseña no es real. La vida es distinta. Por favor no vivas como el quiere. Tienes que crecer y ser feliz.
Yo no podía creer lo que Martin me decía, se había vuelto loco, contradecir lo que nuestro padre nos decía era lo peor que podía imaginar.
Martin cerraba los ojos y lo volvía a despertar, para que me hable. Pero después de varios intentos ya no me hablaba más. Aunque seguía respirando suavemente.
Decidí acostarme junto a él y volver a tomarle la mano.
Cuando mi padre me despertó de una patada supe que me había quedado dormido junto a él y nuestras manos seguían unidas.
El me arrastro fuera del cuarto y me golpeo por tomarle la mano al maricon y débil de mi hermano y luego volvió a ir a nuestro cuarto a buscarlo supuse, después de un tiempo largo, recuerdo como si fueron horas, mi madre gritaba y lloraba y mi padre me buscó donde me había dejado y yo seguía ah, firme. Fuimos hasta mi cuarto nuevamente y me dijo, tienes que ser un hombre o terminarás como el idiota de tu hermano.
Martin yacía en el suelo todavía, pero ahora estaba en una posición extraña, más sangre escurría de su cuerpo, y la mayor cantidad salía de su trasero.
Lo había violado Pedro, con un objeto que había tirado a su lado, mi hermano se estaba muriendo y mi padre lo golpeo y lo violó en el piso de nuestro cuarto hasta matarlo
Dios mío, no puedo hablar bien de tanto que lloro
-Y me llevó a verlo para que comprenda como debía vivir. Mi madre no estaba por ningún lado y ya no se escuchaba.
Me ordenó que limpie el desastre y resuelva como sacaba a mi hermano de ahí
A partir de ahí, de esas últimas palabras que me gritó, no recuerdo casi nada, tengo imágenes en mi mente que no sé si las inventé o si en realidad sucedieron.
Yo acariciando el rostro de Martin, limpiandolo y dejando el cuarto limpio. No puedo acordarme, cada vez que lo pienso, no puedo recordar que hice con su cuerpo.
Me limpio la cara con mi camiseta y respiro hondo para seguir hablando. -Disculpa moreno, nunca jamás hable de esto con nadie, es la primera vez que lo pongo en palabras y es muy difícil
-Después viví 3 años más en esa casa viendo a mi madre como flashes, era como un fantasma y yo creo que también lo fui.
Comía cuando podía, no hablaba, apenas si me bañaba.
Unos días antes de terminar la prepa unos soldados visitaron el campus y hablaron de cómo era ser un hombre y servir al país y al otro día de graduarme me fui de casa directo a enlistarme. Mi padre no se opuso por que era una carrera para hombres
-Ahí comencé desde cero, aprendí tantas cosas. Dios mi mente era una esponja, absorbía todo lo que podía, todo lo que veía y escuchaba se grababa en mi cerebro de una forma tan alucinante.