El turno de la tarde había terminado para nuestra dulce Lina, quien cansada de haber trabajado toda la mañana, soltaba un bostezo mientras se colocaba su bufanda. Julio había llegado, y con ello el frio a Australia. Por suerte contaba con su chocolate caliente en la mano y toda su ropa que eran mas de tres capas. Sintiendo el confort del invierto, comenzó a caminar camino a su casa. No había mucha gente en la calle, supuso que la mayoría estaba o durmiendo la siesta o en clases. Era el momento perfecto para ir a visitar a su abuela. Ella la había cuidado muy bien en su infancia y ahora queria entregarle todo su tiempo libre. La amaba y queria acompañarla en cada momento, aunque su abuela ahora había adoptado un gato, y al parecer, este paso a ser su favorito. Sintio unos paso

