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1788 Words
Las tostadas recién hechas estaban sobre la mesa, junto con el jugo de naranja y las tazas de café. Era otra tranquila mañana en la casa de los Henderson. Luke veía las noticias en su Tablet, Bella leia una revista de moda y Lucy estaba atenta a su celular, donde mensajeaba con Kevin, su novio. Ojala la mañana de Olivia hubiese sido tan tranquila como la de su familia. Se había levantado tarde, tropezado con cualquier cosa que se le haya cruzado enfrente y encima todavía tenia que cambiar los colores de su diseño, por culpa del estúpido de Kai. Por lo que ahora estaba atragantándose con su desayuno con la computadora sobre la mesa cambiando todo para poder mandarlo a imprimir y llegar, con suerte, a su segunda clase. Intentaba enfocarse en lo que era su trabajo, pero solo podía pensar en las escenas de ayer y en como ese estúpido había arruinado su dia solo con su patética escusa de querer ayudarla. Patrañas. Estaba furiosa y buscando cual seria la mejor opción para su amada venganza. No es que podía hacer muchas cosas de todos modos, era solo una chica de 20 años pero se encargaría de encontrar su punto débil y atacarlo donde mas le duele. -¿La camioneta no volvió a causar algún problema, papá?- cuestiono Lucy, haciendo que Olivia casi escupa un pedazo de tostada. Luke fruncio el ceño y observo a su hija mayor. -¿Cuándo causo un problema? -El otro dia cuando Olivia me llevo a lo de Kevin el auto se descompuso.- Lucy se tapo la boca rápidamente.- No me digas que no sabias de esto.- murmuro. Olivia escondio su rostro entre sus manos y soltó aire. Las desgracias seguían acumulándose en esa calida mañana en Australia.  Maldita Lucy, otra vez la había traicionado. La hija menor sentía la penetrante mirada de su padre sobre ella, buscando algún tipo de explicación al incidente con su amado auto. -¿Algo para decir Olivia? -Si no volvió a causar problemas es porque nada grave paso.- soltó para después terminarse su jugo de un trago. -¿Tú la arreglaste?- fue el turno de la madre de hablar. Lucy se rio. -Si, claro. Olivia la fulmino con la mirada, la mataria. Juraba que iba a matarla. -Recibi un poco de ayuda.- se encogio de hombros, sin querer recordar al imbécil que la había ayudado a poner en marcha la vieja camioneta de su padre. -El hermanito de mi novio la arregló.- dijo Lucy. Olivia sintió ganas de reir al escuchar la palabra ¨hermanito¨ Mas bien le dieron ganas de vomitar. -Por Dios deja de decirle asi. Solo tiene como un año menos que tú.- exclamo. Lucy volvió a reir. -Es que es tan adorable.- soltó.- En fin, deberías regalarle algo en forma de agradecimiento, aunque sea invitarle un café o algo.- propuso. Si claro, eso no pasaría ni en un millón de años. -No le invitare nada. Él ayudó porque quizo.- volvió a encogerse de hombros.- Sentia la mirada de desaprobación de su madre y eso hizo que soltara un suspiro. -¿Pero la camioneta esta bien no es asi?- volvió a preguntar su padre. -Tu preciada camioneta esta bien.- sonrio falsamente, cerrando su laptop y guardándola en la mochila, tenia que salir rápidamente de ahí antes de que la obligaran a hacer algo ridículo.- Bueno ya me marcho.­ – aviso. Pero cuando llego a la puerta la voz de su padre la freno. -Si no quieres invitarle nada esta bien.- suspiro calmada una vez que Luke dijo eso, pero la calma no le duro mucho.- Pero entonces invítalo a cenar aquí. Quiero conocer al salvador de mi preciada camioneta.- sonrio. Olivia quiso gritar. -Oh no...- susurró.- No creo que quiera o pueda. -¡No se preocupen! Puedo decirle a Kevin que venga también, será una cena familiar.- sonrio emocionada Lucy. Los tres que aun estaban desayunando se veian completamente emocionados y entusiasmados por la idea de dicha cena. Mientras que Olivia estaba golpeando la puerta de su casa, maldiciendo a su hermana y rezando porque Kai se negara a esa estúpida y boba cena. (…) Avery se movia furiosa por los pasillos de la universidad. Estaba dispuesta a asesinar a Kai y no le importaba que se tratara de su amigo de la infancia. Nadie podía dejarla plantada. Absolutamente nadie. La furia que tenia era increíble e iba a aumentando paso a paso a medida que se acercaba al departamento de los de ultimo año. Ese chico la iba a escuchar. Nadie nunca la había humillado de esa forma. Llego a la puerta del aula y ahí se encontró con un muchacho bastante mas alto que ella. Que además, le estaba estorbando la entrada para ver si ahí se encontraba el tramposo de Kai. Intento hacer puntitas de pie para ver mas alla del hombro del alto que estaba frente a ella. Pero no podía lograr ver nada. -¿Qué te sucede? ¿Te quedaras parado ahí como un idiota mientras que intento pasar? –le preguntó usando su tono mas amargo. -¿Y tu quien demonios eres?- le respondió de la misma forma.- Las niñitas no pueden estar rondando por aquí. Avery rio sarcástica, cruzándose de brazos y observando mas firmemente al chico. Lo conocía. Si. Ya sabia de quien se trataba. ­-Mayers, ¿no? -Si, ¿Qué sucede Charslon? -Necesito hablar con Kai.- sentencio. Jackson se rio y se acomodó mejor en el marco de la puerta. -No me digas que de verdad aun andas enamorada de él.- se burló. Avery rodo los ojos. Nada mas insoportable que ese estúpido simio quien creía intimidar a todos en la universidad. -¿Y a ti que demonios te importa? Jackson saco un cigarrillo de su bolsillo trasero y se quito del frente de la puerta, acercándose a la ventana que daba al pasillo y prendiendo el cigarrillo. -Tienes razón. No me interesa.- se rió.- Anda, entra.- la incentivo.- Estoy seguro que todavía tienes un poco de dignidad que perder con ese imbécil.- Avery volvió a rodar los ojos. Que intrometido. Que demonios le interesaba con quien perdia su dignidad. -Veo que aun sigues resentido de cuando corte lazos contigo.- se burló ella.- Supéralo, eramos unos niños.- fingio tristeza. Jackson se rio mientras le daba otra calada a su cigarrillo, soltando el humo en la cara de la preciosa chica. -No sabes lo aliviado que estaba en el momento que no volvi a verte.- confeso.- Nadie podía aguantar tus berrinches.- soltó.- Ni siquiera Kai. ¿Por qué crees que no te quiere ni ver? Eres completamente insoportable, incluso para tu querido amigo.- dijo divertido. Avery lo fulmino con la mirada, ni siquiera le dolia lo que alguien sin corazón como él dijera. Solo lo ignoro y por fin entro al aula, pero estaba vacia. Ni siquiera había un estudiante allí. Salio rápidamente y se acerco a Jackson, mirándolo fijamente y esperando que le de la respuesta que necesitaba. -Ni siquiera lo pienses. No te dire donde esta.- se encogio de hombros. -Mayers estoy siendo muy paciente contigo. Ya dime donde esta.­- exclamo.- Creeme, no quieres tenerme de enemiga. -¡Que miedo!- fingió.- Oh mira.- señalo por la ventana.- ¿No es ese tu querido Kai?- se rió viendo como este se encontraba hablando con una chica.- Creo que no te esta siendo fiel, querida Avery.- La joven rubia se acerco a la ventana y vio como realmente Kai estaba hablando con otra chica. Soltó un grito y comenzó a correr al lugar donde estaban, haciendo ruido con sus tacones y dejando a Jackson observar la escena divertido. Pero su diversión se termino en el momento que volvió la vista hacia donde estaba Kai e identifico a la chica que se encontraba con él. No podía ser. Se trataba de la joven camarera del café del otro dia. ¿Acaso el descerebrado de Kai le estaba robando al amor de su vida? No podía ser cierto. (…) Olivia seguía a Kai por todo el campus, con los papeles en su mano y una furia increíble en su interior. Otra vez su diseño había sido rechazado y estaba vez estaba dispuesta a arrancarles los ojos con un tenedor al estúpido y sensual ayudante de su profesor, a quien casualmente, le había tocado corregir su trabajo. Kai, por su parte, caminaba rápidamente tapándose con las manos sus oídos, no aguantaba mas la voz insoportable de la joven. Él había cumplido con su función de ayudar a enseñar y asi es como le pagaban. Sin siquiera dejarlo descansar en paz. -¡No tiene sentido Kai!- exclamo.- Dijiste que cambiara los colores y lo hice. ¿Ahora quieres que cambie el tipo de letra?- pregunto frustrada.- Ven aquí y explícamelo. No seas tan gallina.- escupió. Kai conto hasta tres y suspiro. Se dio vuelta y enfrento a la mocosa. -¿Qué quieres que te explique? Si realmente no estas abierta a aceptar opiniones de otra gente tendrás que buscar otra carrera.- contesto.- Esto no es para ti.- sonrió. Olivia se rio. Se rio para no morderle la yugular y asesinarlo en ese momento. -Estoy completamente abierta a correcciones, siempre que sean justificadas. -Lo estoy justificando. - exclamo ya ofendido.- Con tus nuevos colores, esa tipografía ya no funciona. Tendrás que cambiarla o no van a aprobar tu trabajo. Lo estoy diciendo para que apruebes tu trabajo.- Y era cierto. A comparación de la vez pasada, donde quizás si tuvo que ver un poco el resentimiento que le guardaba a la camarera, esta vez realmente era para que su trabajo luciera mas. Pero al parecer, no estaba dispuesta a escuchar sus sugerencias. Y eso le enfadaba. No se suponía que estaba haciendo todo el trabajo de ayudante para que no lo escucharan. Olivia no respondió, solo le estaba manteniendo la mirada fijamente con ganas de asesinarlo. Al no recibir otra respuesta, Kai dio por finalizado la horrible charla que habían tenido y se giro. Pero supo que era una mala elección cuando se encontró a Avery quien venia corriendo (o intentándolo) hacia él. Se volvió a dar vuelta y camino rápidamente hacia Olivia, quien no había quitado su cara de pocos amigos. Tomo su brazo y la empujo por el lado contrario donde venia Avery. No quería tener que hablar con ella, sabia de que se trataba todo el asunto: la había dejado plantada ayer. Olivia intentaba liberarse del agarre de Kai, mientras que lo insultaba en como mínimo 10 idiomas diferentes. Y Kai solo buscaba un lugar lejos de la vista de Avery. ¿Qué les esperaba a este raro dúo?  
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