Valery estaba un poco aburrida así que tomó a Tifani de la mano y la llevó a jugar con ella. Dejando solo a Saúl con Martina. —Me enteré que inauguraste otro gimnasio en las colinas. — Ah si, si, tiene poco más de un mes, está cerca del club. —Es un buen sitio, tal vez vaya en la semana. —Claro, si dices que vas de mi parte te darán trato y precio preferencial. —Es bueno saberlo, ¿pero tus clases de entrenamientos las haces allí? —Si, todos los días. —Quiero entrenar contigo, ¿puedo empezar el lunes? Martina sonrió con picardía, sabía que Saúl no necesitaba una entrenadora, él estaba perfectamente formado, tenía unos buenos tríceps, unos pectorales que a simple vista eran apetecibles, entonces ella dijo. —Pero tú más bien podrías ser el entrenador. —Ja, ja, ja, no tengo tanta exp

