Prometeo Estaba sentado en mi puesto y bajé la mirada para ver mi muñeca después de lo que intenté hacer ayer. El recuerdo de tener la hojilla en mi mano tan cerca de cortar mi piel, me estremeció. No fui capaz de hacerlo, soy demasiado cobarde hasta para lastimarme. Pensé en lo que mi madre me había dicho sobre mi padre y su otra familia que siempre ocultó. Tenía un hermano de mí edad que estudia aquí. Si de por sí tenía que asimilar que tenía dos hermanos pequeños ahora también sabía que tengo otro que quizás he conocido durante todos estos años sin saber que compartíamos la misma sangre. Es demasiado. Me puse a pensar en quién podía ser. Mi mamá dijo que era un hermano, así que al menos ya sé que es un chico. Miré alrededor viéndolos a todos y me preguntaba mentalmente si uno de e

