Tales eran algunos de los individuos con quienes me puse en contacto al entrar en la Aduana. Acepté de buen talante una ocupación tan poco en armonía con mis hábitos y mis inclinaciones, y me puse con empeño a sacar de mi situación el mejor partido posible. Después de haberme visto asociado a los trabajos y a los planes impracticables de mis soñadores compañeros del Brook Farm; después de haber vivido tres años bajo el influjo sutil de una inteligencia como la de Emerson; después de aquellos días pasados en Assabeth en fantásticas especulaciones en compañía de Ellery Channing, junto a los trozos de leña que ardían en nuestra chimenea; después de hablar con Thoreau acerca de los pinos y de las reliquias de los indios, en su retiro de Walden; después de haberme vuelto en extremo exigente, me

