HESTER Y EL MÉDICO XIV Hester le dijo a Pearl que corretease por la ribera del mar y jugara con las conchas y las algas marinas, mientras ella hablaba un rato con el hombre que estaba recogiendo hierbas a cierta distancia; por consiguiente, la niña partió como un pájaro, y descalzándose los piececitos empezó a recorrer la orilla húmeda del mar. Aquí y allá se detenía junto a un charco de agua dejado por la marea, y se ponía a mirarse en él como si fuera un espejo. Reflejábase en el charco la imagen de la niñita con brillantes y negros rizos y la sonrisa de un duendecillo, a la que Pearl, no teniendo otra compañera con quien jugar, invitaba a que la tomara de la mano y diese una carrera con ella. La imagen repetía la misma señal como diciendo: “Este es un lugar mejor: ven aquí”; y Pearl,

