Mientras el bus avanzaba Dilan miró algo preocupado a su amigo, nuevamente el castaño estaba en completo silencio mirando distraídamente por la ventana. —Aquel rubio, vino los dos días-0— le dijo el pelirrojo tratando de captar su atención—. Me contó Raúl que es primera vez que lo ven por el local. —Llegó hace poco de Emiratos Árabes— dijo Orión con toda naturalidad. Dilan continuaba observándolo. —Ya veo, ¿y qué más te contó?. —Que es dueño de la ciudad de Nueva York, un lobo solitario lleno de dinero y sin compañía— le respondió Orión. —Ustedes hablaron mucho— dijo Dilan con tono suave—. ¿Vino con su familia?. —No, me dijo que sus padres adoptivos le dieron todas las licencias de Nueva York. Vino solo— continuaba respondiendo Orión sin darle mayor importancia al asunto. El pelirr

