Una semana después de firmar el contrato, fue informada que viajaría a Francia para una sesión de photos en la Torre Eiffel.
Mareen como su representante debió ir con ella, pero su madrina no es una mujer común, tenía eventos que recurrir como madre del CEO de Walldering company.
Ross viajaría a Francia sola. O eso es lo que ella creía.
El trámite de migración terminó y se dirigió al Jet privado de la compañía que ahora representa, una azafata la guío hasta el que sería su asiento, al llegar a su asiento designado lo comprendió, no viajaría sola.
El cabello castaño del hombre de ojos verdes que asistió al evento en el Hotel Rousseau estaba sentado leyendo el periódico sensacionalista nacional.
—¿Tu eres? —inquirió Ross sorprendida.
Una sorpresa que le fue difícil simular. Una expresión difícil de controlar, después de las miradas que se dieron durante el evento.
El hombre levantó su cabeza dejando el periódico sobre la pequeña mesita de su delante, y reparó en ella. No se veía para nada sorprendido, al menos no como ella.
—Siéntate —él sonrió ante la falta de reacción de ella.
O visible sorprendimiento de su nueva modelo.
—.....
Entendió que ella necesita explicación y se la daría,
—Christopher Lombardi.
—Se quién eres, lo que no se es porque estás aquí.
—Es mi avión. —contestó con facilidad.
Un director o empleado por muy importante que sea no tendría un avión privado.
Sin mencionar que cuando lo vio en el evento del Hotel, Christopher estaba a lado del tío de Elena. Él tenía que ser tan importante como Lucas Rousseau.
Y si este es su avión y ella va directo a Francia para las secciones de fotos de la empresa que la contrató,
—Entonces.... —ella no pudo concluir la frase completa.
—El presidente de la compañía que ahora representas —el concluyó por ella. —Tu jefe.
El mundo tenía que ser muy pequeño para trabajar para el hombre que la aturdió con su sonrisa, una sonrisa en la que dé a momentos pensó durante el transcurso de la semana.
Pero no es casual que en el mundo empresarial en el que se desenvuelve vuelva o tenga la oportunidad de verlo. Puesto que la primera vez que lo conoció fue en un evento de primer nivel.
Encontrarse en el mismo sector en que se desenvuelven no es extraño.
—No sabía que ahora los jefes viajan con sus modelos. —Ross se sentó enfrente de él.
—Esta será una excepción.
Se arrepintió, no debió sentarse enfrente de él, de alguna forma, su imponencia a pesar de estar sentado llega a intimidarla.
Él la ponía nerviosa. ¡Y como no estarlo! No pensó que volvería a verlo.
—.....
Ross no tenía ni un tema de conversación en mente. Su mente estaba en blanco y era por el atractivo hombre que tenía frente suyo. El traje de diseñador hecho a su medida le atribuía un elegante aura.
No, no era el traje se corrigió ella. Es un hombre demasiado atractivo que incluso resalta más que el obviamente caro traje que lleva puesto.
—Espero que nos llevemos bien. —dijo y ordenó a la atractiva azafata que guío a Ross a su asiento, que le trajera un coñac.
Luego, con una simple mirada sobre Ross el añadió,
—Para la señorita....?
La azafata hipnotizada y con la vista perdida sobre Christopher, volvió en sí y miró a Ross atenta y a la espera de su respuesta
—Una piña colada, gracias. —contestó Ross.
—Sin licor. —agregó Christopher
La azafata asintió y se fue a por las bebidas.
— ¿Perdón?
¿Está prohibiéndole que tome licor?
—No me gusta que las mujeres que están conmigo estén ebrias.
—Supongo que no beber durante las horas de trabajos son una de las reglas de tu compañía.
—Son reglas a las que tendrás que acostumbrarte.
La boca de Ross se entreabrió como para refutar, pero no pudo siquiera hacerlo ya que la aeronave despegó y Christopher cogió una revista, ignorándola se concentró en aquella revista.
Al estar frente de él, veía la portada de la revista con claridad. Era una revista playboy. No le extrañaría que las mujeres de esas revistas fueran sus amantes o novias, pero esperaba que él no piense que ella sea como una de esas modelos.
No se acostaba con sus jefes. Y si es que él tenía la intención de llevársela a la cama, se encargaría de hacérselo saber.
Los hombres de poder creen que las modelos son mujeres fáciles, las tratan casi como si fueran unas prostituidas.
—Podrás descansar cuando lleguemos a nuestro destino. —él dijo sin desprender su vista de la revista que sostenía —no necesitas prepararte de inmediato para la sección de fotos.
— ¿Me estás dando descanso?
—Tómalo como una muestra de consideración —se detuvo para luego agregar —O como una compensación por no informarte que el viaje lo harás conmigo.
Ross volvió a entrecerrar los ojos, su instinto perspicaz la instó a preguntar,
— ¿El vuelo o el viaje?
Christopher se dio cuenta que esta jovencita a pesar de su edad es inteligente.
—El viaje —contestó.
—Si crees que.....
—No haré nada que tú no quieras —la cortó.
Quería responder su incertidumbre y decir que no la tocará, pero es algo que lo deja a decisión de ella. No la forzará a hacer algo que no quiere.
Él se dio cuenta de que ella comenzaba a desconfiar. Y le da la razón al desconfiar, se la quiere llevar a la cama, no lo va a negar, desde que la vio no desea otra cosa que no sea tenerla en su cama, esta irremediablemente atraído hacia ella.
Sin embargo se controlará, no puede dejarse llevar por su libido, Ross es una muy joven todavía y acostarse con una menor de edad no está en sus planes pero, si ella se entrega a él tampoco la rechazará.
Es hombre después de todo.
—Creeré en tu palabra.
Su respuesta no la convenció pero se conformó, fue una respuesta no tan desagradable porque no intenta seducirla ni conquistarla.
Entendió lo que Christopher quiso decirle con aquella respuesta, si ella lo quería en su cama él no se negaría.
—Eres demasiado joven para ser desconfiada. —él dijo levantando su vista hacia ella —¿Alguien ha querido sobrepasarse contigo?
—Nadie ha hecho algo así.
Claro que ha tenido proposiciones irrespetuosas pero, las rechazó por su ciego y no correspondido amor.
—¿Por qué se refieren a ti como una mujer fácil?
¿Cómo es que sabe eso? se preguntó Ross,
—No lo soy.
—Lo sé —afirmó seguro.
¿La habrá investigado? No le sorprende, las compañías tienden a investigar a quienes trabajan para ellos.
—Eres la primera persona aparte de mi madrina que no cree en esos rumores.
De hecho Christopher si pensó al igual que los otros hombres, ella tiene practicante la imagen de una mujer de fuego y mujeres como ella son tratadas como mujeres fáciles.
Qué curioso, pensó mal de ella pero lo que lo diferencia de los otros hombres es que él sí la investigó y no la insultó.
—Intuyo que tu ex prometido tampoco te cree.
—....
— ¿Pregunté algo que no debía?
—Eres mi jefe —con renuencia dijo —pero no tengo porque responder preguntas personales.
—Tienes razón —él sonrío mientras volvía su atención hacia la revista —solo quería saber acerca de ti. —mintió.
¿Por qué seguir preguntando cuando sabe todo de ella? No tiene necesidad de bombardearla con preguntas innecesarias.
—Te vi en el evento del Hotel en Roma.
—Lo recuerdo.
Imposible para ella olvidarse de sus verdes ojos.
—Te vi incluso más antes —Christopher volvió su atención hacia ella —En la piscina del Hotel.
—Yo no te... —dijo confusa, intentado recordar un rostro tan perfecto como el de él, estaba segura que jamás olvidaría un rostro como el suyo.
Pero no recuerda haberlo visto en la alberca del hotel .
—No. —la interrumpió —la primera vez que te vi fue en el Club Paradise.
— ¿Qué?
—La noche que tú ex prometido se fue a golpes con Daniel Di Mauro.
¿Fue esa noche que él la vio? Maldición, empezaba a desconfiar, algo le dice que no es pura casualidad, él puede tener un interés oculto tras su ofrecimiento.
—¿Cuál es tu intención al hacerme modelo de tu compañía?
—Que representes mi compañía —respondió sin ser sincero del todo —a cambio te haré una modelo exitosa.
—Gano más yo que tú —ella levantó una ceja —No soy una supermodelo.
—Lo serás, ¿no es eso lo que quieres? —pregunto y la miró con fijeza.
Ross asintió levemente.
—Entonces modela para mí.
Ella notó un extraño brillo en sus profundos y verdosos ojos, unos ojos que eran capaces de transportarla al bosque y perderse entre la naturaleza. Era como si la hipnotizara y no la dejara pensar con claridad.
—Lo haré.
El contrato ya esta firmado, que importaba si declinaba ser la modelo de su compañía, él la llevaría a los tributables por incumplimiento de contrato. No tiene la ventaja de dudar o rechazar su tentadora pero rara oferta.
Si rechaza la oferta de él, será conocida como una modelo incumplida y ninguna compañía querrá contratarla por su antecedente.
Christopher dejó aquella revista en donde una pelinegra de ojos azules lucía un sexy Bikini que resaltaba las curvas de su cuerpo, un espectacular cuerpo tan blanco como la leche, Camille tenía la exclusividad de ser la portada de aquella revista, una modelo de su compañía.
Abrió su laptop y continuó con su trabajo centrando toda su atención en aquella pantalla, ignorando a su compañera de vuelo.
Ross hizo lo mismo, dejó de mirarlo no quería que su jefe piense que lo mira embelesada.
Se distrajo mirando una película romántica de Shirley Presintol mientras degustaba su piña colada. La azafata se retrasó con las bebidas, pero cuando volvió con ellas Christopher ni volteó a verla, simplemente le dijo que lo dejara en el porta vasos.
Se sintió bien con aquel gesto despreciativo de su parte, al menos no era la única a la que ignoraban y dejaban de lado. El ni siquiera notó a la azafata sentirse menospreciada, pero Ross si puesto que cuando la azafata se acercó a ella y le tendió la copa de piña colada, lo hizo de mala manera.
¿Qué culpa tiene ella del mal carácter de ese hombre? Ella sonrió y se auto exigió concentrase en su película, disfrutaría de estos tres días de trabajo como vacaciones, con seguridad las tareas y el ponerse a la corriente con los avances de la escuela la tendrán amargada al regresar, en especial aburrida.
Cuando la película terminó quiso preguntarle sobre la sección de fotos pero desistió rápidamente, ese era el trabajo del director de campaña o del asistente del director, no del presidente de la compañía.
De acuerdo al tiempo restante de vuelo terminaría viendo tres o cuatro películas más durante el vuelo.
No lo molestó ni le dirigió la palabra, él parecía concentrado en su laptop y no quería interrumpirlo. Con confianza inclinó su cómodo asintió y se recostó mientras continuaba viendo la pantalla plana, tenía un par de películas por ver todavía.
Christopher observó su incomodad, tiene una cómoda habitación para descansar durante los vuelos, aunque él no descansa cuando viaja ya que se mantiene ocupado con su trabajo, no puede decir lo mismo de la jovencita que está a su lado recostada sobre el asiento. Llamó a la azafata y le ordenó que acomodara la Suit del avión.
Cuando la azafata volvió él sugirió a Ross que lo que queda del resto del viaje descanse en la habitación, y Ross no sabía cómo tomar aquella muestra de consideración, como un amable gesto o porque quería privacidad, intimidad.
¿Qué tipo de privacidad? No es tonta para no saberlo. ¿Qué atractivo hombre no se acuesta con las bellas azafatas durante los vuelos?
Si era la segunda opción, se sentía como un estorbo, si ella interferiría en sus planes porque no simplemente la mandó en otro vuelo, no era necesario que venga con ella.
No es la primera vez que toma un vuelo. Sencillamente puede viajar sola.
Es su avión, su jefe... No, no es su jefe. Él es la persona que podría despedirla con un simple cambio de parecer. Y no quería ser otra vez despedida ni votada nuevamente.
Ross suspiró y se levantó con una sutil elegancia, pero no sin antes echarle una última mirada a aquel hombre, una última mirada antes de seguir a la azafata que la guiaría a la Suit.
Él correspondió su mirada a su vez que sus labios se curvaron, como la última vez que le sonrió en el anterior evento, pero con rapidez ella giró su rostro y se auto expuso caminar detrás de la azafata, no se creía capaz de sobrellevar ese tipo de mirada.
—Hasta para levantarse refleja clase. —murmuró cuando Ross se adentró a la Suit a la vez que la azafata cerraba la puerta.
Ella definitivamente irradia clase incluso hasta por los poros. Cosa, que no le sorprendió, según lo que investigó, la familia de donde proviene Ross era una de las tradicionales y antiguas del medio oriente.
Christopher tiene un imperio, tiene fortuna pero es de origen humilde. Él no proviene de una familia rica y aristócrata como la de Ross que nació en cuna de oro.
El mismo forzó su fortuna desde muy joven, con esfuerzo y ambición. Porque eso sí, él era pobre pero siempre deseo y ambicionó llegar a ser lo que es ahora es. Y lo logró, tiene todo lo que el dinero puede comprar, incluso comprar a una heredera.
Pero la heredera en que se interesó no es tan simple como parece, los padres de Ross están muertos, no puede recurrir a ellos, los Walldering cargan con su custodia, está seguro que el tutor legal de Ross tiene o tendrá otra ventaja mucho más grande al tener a la desprotegida heredera bajo su cuidado.
Todavía no sabe con certeza que es lo que quieren los Walldering de Ross. ¿Casarla con el que liderará la compañía a pesar de despreciarla?
—Los Walldering son una familia complicada. —dijo observando el océano de abajo, a su vez que llevaba el coñac a sus labios y sorber el líquido ardiente que quemaba a través de su garganta. —Solo espero no tener más complicaciones.
Y agregó dejando la copa vacía sobre la barra que tenía a su lado,
—Mis negocios con Walldering company podrían estar al filo del borde por ella.
Tiene la intuición que esta mujercita le traerá problemas, ¿Qué tipo de problemas?
Su ex-prometido sería el único problema, dedujo él. Pero ¿tiene que preocuparse por Dereck Walldering?
Después de todo Dereck la dejó.... Rompió su compromiso con ella y todos saben que Ross Lakeland está soltera.
Entonces, ¿Por qué demonios hay algo que no lo deja tranquilo?
Ross no lo vio hasta que el vuelo terminó y salió de la Suit. Tampoco intercambió palabras con él, puesto que una menuda mujer con la apariencia de secretaria, y varios asistentes ya lo estaban esperando en la pista de aterrizaje, lo primero que hicieron fue poner al tanto a Christopher de los asuntos pendientes, conferencias, reuniones ejecutivas.
Se sintió excluida y fuera de lugar, pero simuló no prestarles atención al distraerse observando la estructura del Aeropuerto Internacional de Paris-Charles de Gaulle.
No fue que tras acabar con el proceso de migración que él se dignó a hablarle,
—Leny te llevará a la Villa. —miró su reloj y torció una mueca. —descansa hoy día que mañana será un día pesado para ti.
Sin esperar una respuesta, él se adentró a uno de los coches que lo esperaban sin siquiera voltear a verla. Simplemente se adentró y se concentró en su celular.
Era una situación similar a la que ya está acostumbrada, no se permitirá que le afecte, además él es sólo su jefe, no tiene por qué afectarle. Y tampoco tiene porque mirarla o despedirse gentilmente con ella.
Ella sólo es una modelo, se dijo para sí.
Pero ¿Cuál es el apuro? El miró su reloj como si estuviera impaciente, ¿acaso tiene una reunión? O quizás .... ¿una cita ?
Es sólo una modelo de su compañía, una modelo...se repitió ella. No tiene por qué interesarse en la vida privada de él.
—Entre señorita, el chófer la está esperando —le informó Leny y la sacó de sus pensamientos.
Ross asintió y se adentró al coche, los dos otros coches iban detrás siguiéndola.
Miró extrañada a Leny quien intuyó su curiosidad.
—Son los escoltas que se encargarán de su seguridad.
— ¿No es pronto para eso? —Ross sonrió con gracia, con burla.
No necesita protección no es una modelo conocida y de importancia.
—Señorita Ross, cuando salga a la luz que usted es la modelo exclusiva de nuestra corporación su vida privada será de atención para toda la prensa. —ella continuó —su seguridad será primordial para nosotros puesto que todos los ojos estarán sobre la nueva modelo de la compañía.
De igual manera para Ross parecía una exageración,
—Entiendo. —giró el rostro y observó las bellas calles de la ciudad de Paris —no necesitas explicarme.
Está aquí por trabajo pero aprovechará el momento para conocer la ciudad más romántica del mundo, aunque sea recordara la hermosas vista que sus ojos están viendo y que verán durante los próximos días.
Las urbanas calles de la ciudad se iban alejando a medida que el coche avanzaba, se adentraban a una zona menos concurrida y por lo visto más residencial, una zona con aire natural y campestre.
Las enormes puertas de una magnífica villa se abrieron sin la necesidad de que el coche se detenga, no fue sino hasta el interior y entrada principal de la residencia que el coche se detuvo.
El chofer abrió la puerta permitiendo que Ross y Leny bajaran del auto apreciando la hermosa que tenía frente a sus ojos.
— ¿Aquí me hospedaré? —preguntó sin poder creer lo que veía.
¿No era más razonable que la compañía la hospede en un hotel? Se preguntó mientras iba acercándose a la puerta de la enorme mansión.
—Son las órdenes del presidente de la compañía. —Leny abrió la puerta principal de la casa e hizo que Ross entrara junto con ella.
— ¿Por qué siento que estoy recibiendo un trato preferencial?
Un trato que después tendrá que pagar o devolver. Ya vivió lo suficiente en su anterior vida para saber a qué atenerse si recibe, dinero regalos y tratos preferenciales.
—Tranquilícese señorita Ross. —la secretaria sonrió. — el presidente no está interesado en usted.
—.....
Ross la miró con escrutinio.
—De hecho, en estos momentos debe estar con su novia francesa del momento. —aclaró Leny —su interés ahora está en su bella modelo.
—No me interesa con quien está —dijo Ross malhumorada —lo que me interesa saber es dónde está mi habitación.
Leny asintió y la guío por el pasillo principal de la enorme mansión hasta el tercer piso, que es donde al parecer su habitación será.
Cuando llegaron a la habitación, Leny comenzó a explicarle todo lo que necesitaba saber acerca de los empleados de la villa y de los lugares que puede recorrer y visitar.
Aunque mucho tiempo para disfrutar de la residencia no tenía. Pasaría la mayor parte del tiempo trabajando.
Por supuesto, Leny también le mostró su vestidor, su maquillaje, su vestuario y accesorios, todos están ubicados de acuerdo a la marca y color.
—Como modelo exhibirá todo de nuestra compañía —
—Es hermosa. —exclamó Ross mientras observaba la habitación en sí, sin prestar atención a los accesorios que Leny se esmeraba en mostrarle.
No se maravilló por las prendas y joyas, le da igual si exhibe objetos y ropas de Dereck o Christopher, sino que se asombró por la habitación, es lujosa y acogedora a la vez.
—Fue preparada especialmente por usted —dijo orgullosa la secretaria, había recibido la orden de instalar y ser de ayuda para Ross durante su estadía en Francia. —La dejare descansar hasta que sea la hora de la cena.
Una orden explícita del presidente de la compañía.
—Gracias Leny, estaré a tu cuidado.
—Bonne soirée mademoiselle. —se despidió saliendo de la habitación y dejando a Ross entre medio del silencio y la calidez del lugar.
Leny es secretaria de turno de la compañía de Christopher, como habla el idioma de Ross con fluidez, él la designó para encargarse de Ross durante su estadía.
—Ella no se equivoca en desconfiar —murmuró Leny mientras se dirigía al cuarto de estudio para organizar el itinerario de la nueva modelo que servirá durante estos días.
Es cierto, las comodidades, el lujo y, el trato diferente que Ross como nueva modelo está recibiendo no se compara con los beneficios de las otras modelos.
Ni siquiera Camille, la modelo francesa de la compañía recibe el trato preferencial que Ross está recibiendo del presidente de la Corporación.
—Camille Volsert, tu reinado está llegando a su fin —dijo la secretaria.
El mundo del modelaje es como la monarquía, sólo que mucho más corto, siempre llega otra para reemplazar, desplazar y tomar el lugar de la reina actual.