El acuerdo.

1063 Words
-Si te atreves a quitarme a mi hijo te vas arrepentir Tobías. -Ya no me importa nada, tu nos robaste cinco años y los voy a recuperar. -Podemos llegar a un acuerdo. -No quiero ningún trato contigo. -¡Por favor!, es mi hijo. -Y también mío. En su acta de nacimiento lleva mi apellido. Es James Whitman no James Lokwood. Resignada y furiosa salgo de esa habitación. Me había hecho caer en su trampa, alguien tuvo que decirle que estuve aquí y yo caí. Ahora debo ver como escapar nuevamente. Regrese a casa a planificar como irme con mi hijo. Al entrar estaba mi papá y me siento a su lado. -¿Como está Tobías?. -El muy infeliz despertó y me vió. -Vaya.-Mi papá deja de leer y me mira. -Me amenazó que me va a quitar a James. -¿Y tu que le dijiste? -Que no lo iba a permitir. Me iré de aquí con mi hijo. -No Susie. Harás las cosas como corresponde, van a tramitar el divorcio y compatiran la tuición de James y todo eso tendrá que ser de forma amistosa. -¿Que?, ¿estás loco papá?. -No, pero recuerda que ante la ley Tobías tiene derechos sobre el niño y lo que tu cometiste fue un delito, eres abogada debes saberlo.-Me mira. -Si lo sé, por eso me iré. -Puedes perder tu profesión por un capricho tan estupido hija. Tobías es un hombre razonable. -¿Razonable en que?. -Sé que pueden llegar a un acuerdo amistoso por James. Aunque Tobías diga lo contrario te sigue amando. Espera que se recupere y iremos donde él. -Pero papá. -Sin peros, ya es hora de que el niño conozca a su padre. En cierto modo mi papá tenía razón, he sido una estupida y estoy liquidando mi vida por un capricho. Ya él me había aclarado que fue un mal entendido y que el villano de esta historia nunca fue él, si no Dan. El que pareciá mas angelical, era el mismo lucifer disfrazado. Espere que pasaran unos días y resignada volvi al hospital para verlo y hablar. Al llegar, estaba solo. Recordaba que su mamá murió, su ex novia también y su padre estaba desaparecido. La culpa me golpea. Entro y me siento muy nerviosa de verlo nuevamente, en estos cinco años no conseguí olvidar lo que sentía por él. Me acerque y él me ve. -¿Que haces aquí?.-Dice él. -Necesitamos hablar Tobías. -No tenemos nada que conversar tu y yo. -Por favor. Vengo en son de paz. -¿Que mentiras me dirás ahora?.-Intenta acomodarse pero no puedo. Lo ayudo y coloco bien las almohada en su espalda, hago se siente mejor. -Gracias. -De nada. Tobías llevemos las cosas en tranquilidad. -¿Como me pides tranquilidad si te llevaste a mi único hijo?. -Lo sé, sé que actue desde la inmadurez y provoque grandes daños, pero lo voy a remediar. -¿Y como?. -Así. Me acerco a la puerta y la abro, hago un gesto y James entra de mi mano. Mi hijo miraba detenidamente la habitación, era todo nuevo para él. Nos acercamos de regreso y Tobías se ve emocionado. -¿Es él?. -Si.-Asentí. -Es igual a ti. -Una lagrima cayo por su mejilla. -Mira hijo. Él se llama Tobías. -¿Como mi papá?.-Dice James. -Él es tu papá.-Le digo. -¿Papá?.-Lo mira. -Si, soy tu papá. Que grande estás mi bebé.-Tobías toca su manito y James le sonríe. -Papá.-Abraza su mano. -Tobías se que cometí un error y que no merezco tu perdón. Pero te propongo hacer las cosas bien, ¿si?. -¿Que trato me ofreces?.-Dice él evidentemente alegre. -Si quieres divorciarte lo haremos a tu manera. Con respecto a James se puede quedar contigo una semana entera. -No. Tienes que venir a vivir conmigo, los tres. -¿Pero y el divorcio?. -Lo veremos en el camino. Mientras quiero recuperar el tiempo con mi hijo. Pueden ir a mi casa y disponer de lo que quieran pero concedeme tener a James cerca. -Esta bien. James escala hasta la camilla y se sube encima de Tobías. Con su brazo disponible lo rodea y besa su cabello. -Mi pequeño hijo, perdona a tu padre por ser un estúpido. Te amo y te amaré siempre, prometo que te cuidare con mi vida. -¿Y jugaremos papi?. -Si, jugaremos mucho. Te llevaré a donde tu quieras. -Si. Mi papi es como lo dice mamita. -¿Y como soy según tu mamá?. -Mi mami dice que eres el mejor papito del universo y que te quiere mucho. -¿Así?.-Me mira. -James.-Lo reprendo.- Sabes como son los niños. -Si, los niños no mienten. Puse los ojos en blanco. Era inevitable la conexión que tenían de padre e hijo, se complementaban bien. Se abrazaban y Tobías escaneaba el aroma del cabello de James. Es la escena mas bella que han visto mis ojos, al final mi papá tenía razón, si hacia las cosas de forma pacifica, Tobías accedería. Solamente quería estar con su hijo. Luego de unas horas ya llegaba el momento de volver a casa, se hacia tarde y James debía cenar y dormir.. -Tobías nos tenemos que ir. -¿Tan pronto?. -Hemos estado cinco horas. Ya debe cenar y dormir. -Esta bien, ¿lo volverás a traer?. -Si, si tu lo deseas. -Por favor no lo alejes de mi. No otra vez. -Papito te voy a ver cuando abras los ojitos.-James sonreía y mordia sus deditos. -Estaré esperando ansioso por verte. -Tobías besa su frente. Se vuelven abrazar fuertemente en una tan adorable complicidad, James corre hacía mi y me da la mano, con la otra mano disponible le hace un gesto a Tobías y salimos de la habitación. Bajamos hasta el estacionamiento, saque las llaves, ya que no se porque pero siempre me olvido donde dejo el auto y más aun que no era mío. Aprete el boton esperando que sonara la alarma y prendieran los focos del auto...listo ahí sono. Avanzamos hasta el auto cuando detrás de nosotros siento unas fuertes pisadas, mi corazón se acelera. Agarro fuerte la mano de James, cuando me tocan el hombro, me exalto y doy la media vuelta hasta quedar en frente de esa persona. No lo puedo creer. -¿Tú?.-Le digo. -Hola querida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD