Jade Me quedo viendo las puertas metálicas, me abrazo a mí misma dejando salir un suspiro y me doy la vuelta. Supongo que no me ha escuchado, o quizá se terminó de ir ¿Le he asustado? Niego con la cabeza y paso mi antebrazo por mis ojos quitándome el rastro de las lágrimas. ─¡Espera, Jade! ─Exclama la voz cansada de Gideon. Giro y no le veo, arrugo mi cejo con desconcierto. ─¿Gideon? ─Cuestiono acercándome al ascensor. ─¡Estoy aquí! ─Repite. ─¿En mi consciencia? Porque no te veo ─digo y escucho su risa. ─Estaría en tu corazón en realidad, pero…no hablo de eso, es algo vergonzoso ─declara, muerdo mi labio y poso mis palmas de las puertas cerradas del ascensor, donde hace un momento bajó. ─¿Estás ahí dentro? ─Pregunto. ─Sí, me quedé atascado intentando detener el ascensor, cre

