Minutos después… Vladimir Levanto la mirada para ver por las ventanas de cristal, me alzo de mi silla ejecutiva para bajar las persianas quitando la visibilidad de las personas y acercándome a la puerta le coloco el pasador mientras aprieto mi mandíbula. ─Te escucho ─digo botando el aliento caliente mientras mi m*****o palpita con su erección. ─¿Quieres que me quite la tanguita? ─Pregunta con su voz seductora, trueno mi cuello por lo que produjo con esas simples y eróticas palabras. Remojo mis labios imaginándomela en este momento deshaciéndose de ese trozo de tela que estorba la belleza jugosa de su coño. ─Hazlo, cielo, quiero escuchar cómo te das placer... ─Miro el reloj de muñeca la hora─…tienes treinta minutos ─anuncio aclarando mi garganta y aflojo mi corbata para irme de nuev

