Marla abre sus ojos con asombro al escuchar a mi esposo y esbozo una sonrisa. ─Señor…perdóneme yo no hice nada malo, la anciana dijo que nadie saldría lastimado ─dice Gisela sollozando. En el fondo me da pesar, uno en el desespero es capaz de hacer muchas cosas con tal de salvar a quien se ama. ─¿Anciana? ─Murmura Marla enfurecida presionando el cañón del arma en la nuca de Gisela haciéndola temblar. ─Entonces supongo que eliges la cárcel ─dice Vladimir con seriedad─. Esa es mi misericordia para lo que debería hacerte pagar ─declara provocándome un suspiro. ─Presumo que Marla Dubois está escuchando ─pronuncia ahora llamando la atención de Marla. ─¡La voy a matar si haces algo! ─Advierte exaltada. ─No, no lo harás…vamos a negociar, dicen que eres buena en eso, así que, hagámoslo

