Seguimos caminando en silencio. No quería ahondar en preguntas porque no deseaba intimidarlo. —¿Dónde pasarás Navidad? —preguntó. —Para serte sincera, mis planes eran quedarme unos días aquí con Rob y luego ir a pasear por alguna otra ciudad, pasar las fiestas a solas por primera vez, ya que mi padre está con su pareja y yo no tengo ganas de ir allí. —¿Y entonces? ¿Hasta cuándo te quedas aquí? —quiso saber. —Es que, uhmmm, ahora, no quiero irme a ningún lado. Me siento bien aquí. —admití. Él sonrió porque sabía que me refería su compañía. —Todavía nos quedan dos o tres semanas, si decides quedarte —Se silenció, como si se hubiera arrepentido de lo dicho. —¿Me está invitando a quedarme, Profesor Galván? —bromeé, moviéndome hacia adelante hasta quedar justo frente a él para impedirle

