CAPÍTULO 34 Aroma a manzana

1314 Words

Cuando encontré a Mariano, estaba solo y rezando en la capilla de la clínica. Me acerqué a él y me senté a su lado, las lágrimas caían por su rostro y yo supe que la situación de la hermana Rita era complicada. —¿Estás bien? —pregunté. Es horrible ver sufrir a la persona que amas y no saber qué hacer para aliviar su dolor, o no poder hacer nada, en todo caso. Saqué de mi bolso un pañuelo desechable y, levantando sus lentes, le sequé las lágrimas. Luego, lo abracé y lo dejé descargarse en silencio mientras él asentía a modo de respuesta. —Quiere verte mañana —dijo luego de algunos momentos. —¿A mí? —pregunté sorprendida. Él asintió. —Creo que se está despidiendo y supongo que quiere hablarte de mí. Me dijo que yo era como el hijo que nunca tuvo —susurró con tanta tristeza en la voz que

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD