CAPITULO 38 En cuerpo y alma

1712 Words

El día había resultado perfecto y ahora estábamos de nuevo en el campanario, como más temprano, pero ya casados. Luego de la ceremonia, una cena y un brindis con nuestros allegados fueron suficientes para celebrar la ocasión. Eran cerca de las dos de la mañana y el frío calaba la piel, pero no el alma. Mariano me abrazaba y besaba mi frente, mientras con una mano acariciaba la alianza que circundaba mi dedo anular. —¿Eres feliz, Ámbar? —preguntó y yo sonreí. —Aquí en tus brazos soy plenamente feliz. Es el mejor lugar del mundo para mí —susurré. —Me alegro, porque yo también lo soy. Y aún no me acostumbro a serlo —añadió con ternura en la voz. —Cuesta, a mí también me cuesta. Papá me dijo que ya era hora de ser feliz justo antes de entregarme en el altar. Supongo que es cierto, ya es h

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD