Él pide comida como para un gran batallón, pero decido no quejarme, detiene el auto a una cuadra de distancia de la casa de mi madre. Posando las cosas en mí regazo. ─Gracias…por la comida ─menciono, él suelta una sonrisa encantadora. ─Come bien, por favor, Pianella Carter ─expresa con un tinte de preocupación, alza una ceja al ver mi semblante─. Pasaré mañana por ti, iremos a la mejor clínica del país, para llevar el proceso ¿te parece bien? ─Inquiere, asiento, dándole una sonrisa. Me inclino hacia él, besando sus labios. ─No me extrañes mucho ─expreso con jocosidad, haciendo ademán de bajarme del auto. ─Ya te extraño, princesa ─suelta, siseo para que no llame la atención y él sonríe. Camino apresurada con las bolsas de comida, entrando a la casa de mi madre. Arrugo mi cejo al n

