─Necesito terapia ─anuncio, levantándome para cambiarme el pijama. Es sábado por la mañana y hay unos lugares en específico que me harán sentir mejor. ─¡Terapia! Eso me gusta ─exclama efusiva, siguiéndome hacia la habitación. Mi cuerpo se detiene cuando las bolsas de Versace siguen intactas en un rincón. Yuli se adelanta, sacando los zapatos para alzármelos─. Póntelos, estás pecando con el Dios Versace si no los usas ─acota, colocándolos en mis manos. Siento la textura y el poder que me proporcionan con su hermosura. Esbozo una sonrisa para ella, asintiendo. Miro por segunda vez unos vestidos para la cena de esta noche, donde anunciarán finalmente el compromiso en la sociedad, dando por hecho que Alessandro y yo, somos prohibidos ante la asociación en la que pertenecemos. Dejo salir

