Asiento, invitándole a entrar. Le bajo a la música, admirando su cabello rubio natural. ─¿Ocurre algo? ─Cuestiono ante su presencia. Ella toma asiento, suspirando y acomodando sus lentes gruesos. ─Victorino ha estado inventando rumores tuyos en el pasillo, además de declarar sentirse incómodo con tu presencia. Ha querido llevar este caso a recursos humanos para que te trasladen. Pero como socia minoritaria que eres, igual que él. Tienes derecho a apelar, sé que todo es mentira… quizás son celos de que te ha visto rehacer tu vida ─comenta rápidamente, pestañeo, tratando de retener toda la información. ─Ese hijo de su… ─gruño, deteniendo mi insulto. ─Pia, esto es serio. Tu nombre puede ser manchado ─reitera con más seriedad. Asiento, tragando con dificultad. ─Me encargaré de esto,

