Marifer, En verdad estoy desconcertada porque hace dos días no he sabido nada de José María. No me ha enviado ningún mensaje ni llamado, ni responde a los míos. Quien sí me llama es Kian, pero ignoro sus llamadas porque no tengo cara para verlo después de haberle dado una esperanza y, a los minutos, entregarme a su primo. —Livia —Le doy un gran abrazo y dejo caer todas mis lágrimas en su hombro. —Tranquila amiga —Ella comienza a frotar mi hombro. Ya no me contuve más, necesitaba hablar con mi mejor amiga. En verdad me siento usada y desechada, como si fuera un trapo viejo. Puedo notar que Livia solo está vestida con sus bragas y un pijama corto. Tal vez se reconcilió con Will y yo la estoy interrumpiendo, pero la necesito más que nunca. —Marifer, podemos hablar después. Negué con l

