Pero nunca llego, ni la mueca, ni los ojos en blanco ni su sorpresa demostrativa. Simplemente se encuentra allí, en frente mío, con un semblante inexpresivo. Estoy muriendo por dentro, no tiene expresión alguna en su rostro, por lo tanto no hay ninguna pista o señal que me diga que divaga por esa linda mente. De seguro debe estar tildándome de loco, pervertido, solitario, amargado. Honestamente espero que no sea así, porque sino... toda la buena impresión que pude lograr crear en un principio se desvanecerá en segundos con esta ultima confesión. Y eso que aun no le confesé todo el profundo amor que siento por ella. —Pues claramente somos más que una alumna y profesor, todo lo que hicimos, deja mucho de qué hablar. Y discúlpame pero la combinación "alumna y profesor" no se asemeja mucho

