Camina en silencio a pasos lentos hacia el sillón para acomodarse cómodamente. Cierra sus ojos por unos segundos llevándose una mano a la parte de su cuello dejando leves masajes allí. Eso llama mi atención, se encuentra cansada y tensa, lo noto. Empujo la puerta con un pie cerrándola completamente para luego encaminarme sin hacer mucho ruido a donde se encuentra. Me siento al lado de ella mirándola, admirando cada facción de su rostro. La he extrañado, tener su presencia cerca mío siempre es una felicidad y alivio en mi interior. — ¿Por qué no fuiste a la universidad? —indaga. Me sorprendo al escuchar su voz. Esmeralda es una caja de sorpresas, habla cuando menos te lo esperas. Me encojo de hombros aunque ella no lo pueda notar. —Tenía algo importante que debía hacer. —explico restándo

