Quince

1617 Words
La vida tenía un color distinto, la mañana sería prospera y con nuevos amigos con quienes compartir aventuras como los mellizos y sobretodo, su nuevo amigo Sam. Lo malo, es que no contaba con Sebastián, que fue el primer rostro con el que se topó llegando a clases. —Veo que apareces—le dijo él. —No me gustó como quedamos ayer—le dijo ella abrazándolo—.Bueno, no importa. ¿Estás bien? —Sí, mi padre regresó a casa—espetó Sebastián. —¿Y eso es algo malo? —Se reirá de mí con sus amigos... —No lo hará—aseguró ella. —No lo conoces. —Como sea, no me importa lo que diga tu padre—dijo dándole un beso. Él se acerco hasta su pelvis. —¿Porque no buscamos un lugar para hacerlo? —Sabes que no estoy preparada. —Lo podemos remediar—insistió. —Mira Sebastián, puedes estar en mi vida pero no vas a alterar mis calificaciones, quiero ir a una universidad decente. —La gente como nosotros siempre va a universidades decentes sin importar sus notas y más en tu caso, tu padre es un genio. —Deja de hablar de pleitesías, no quiero que mi vida sea así. Él solo volteó los ojos y ambos entraron al salón de clases. La clase avanzaba y Sebastián se había sentado cerca de Melodie para poder molestarla y besar lo que alcanzaba de ella y para cuando la clase terminó, Ally vino corriendo hacía Mel. —Búsquense un hotel para la próxima—dijo entre risas. Sebastián la sorprende abrazándole por el cuello. —¿Quien era esa?—dijo besándola. —''Esa'' tiene nombre, es Ally. —¿La que tiene un mellizo? —Sí, exactamente ella—dijo apuntando a su hermano que también salía de clases—Es su mellizo inseparable. —No los conocía antes... —Pues ahora los conoces. —¿No son los que fueron a mi fiesta? —Sí, son ellos. —Quizás debo faltar menos así me hago de amigos nuevos como tú—espetó con ironía. —Bueno, no son amigos—aclaró temerosa. —Me iré al baño—dijo él dejando el ambiente como si aún siguiera tieso. —¿Te deja salir de tu casa?—preguntó acercándose Ally. —El hace las mejores fiestas—secundó Zack. Sebastián llegó en el comentario apropiado, casi como si nunca hubiera tenido la intención de ir al baño. —¿Solo has ido a una? —Sí, y dicen los chicos de fútbol que son las mejores—dijo Zack impresionado—¿Cuando harás otra? —Pues se acerca el cumpleaños de mi novia... —¿Es enserio? No lo comentaste—dijo sorprendida Ally. —Bueno, no es algo que se deba saber, no soy de festejar de todas formas. —Cuando mi padre salga de casa y vuelva a estar de viaje lo festejaremos, es un hecho—dijo Sebastián—.Ustedes están invitados. —¿Él no te dice cuando se va o simplemente no lo recuerdas?—preguntó Ally con ingenuidad. —Gracias al padre de Mel, ve todo lo que hago pero creo que no le importa. —¿Porque lo dices?—insistió la joven. —Porque tenemos personal para limpiar. Llegando a casa de Mel en el auto de Sebastián comienza a gestarse una discusión. —¿Hiciste amigos sin presentarme? ¿Cuando me lo dirías? No pensé que realmente fueran tan cercanos cuando los llevaste a la fiesta. —Eventualmente te enterarías, van a nuestra clase, por Dios. —No me gusta que no me cuentes las cosas—dijo con desenfado. —No te lo conté porque simplemente se dio. —Estás rara, Mel. —No estoy rara. —Claro que sí, es como si quisieras apartarte de mí y estuvieras planeando la pista. —¿Acaso no puedo apartarme de ti por un momento? Él comenzó a acelerar el auto. —Oye, deja de hacer eso, mi casa está cerca... Él se reía frenéticamente. —¿Quieres que pare? Pero si es divertido... —¡Para por favor! —¿Ahora me recuerdas?—dijo desacelerando. —Jamás te olvidé o algo así. —Pero quieres olvidarme—atinó a decir él. —No, no quiero olvidarte. Hacer amigos nuevos no es querer olvidarte. —Apuesto a que quieres alejarte. —Solo quiero salir sin ser solo la novia de alguien, ¿entiendes? —Está bien. —¿Con que? —No serás mi novia. —No, eso no lo decides tú solo. Las parejas no terminan cuando se aman. —Mel, déjalo así—dijo arrancando el auto y dejándola en su casa. Pensó que quizás se había bajado muy pronto, pero estar en ese auto le había aterrorizado. Entró a su casa con un profundo desdén, como si realmente, ésta vez, fuera enserio. —Alone, prepara lo de siempre—ordenó al robot. —¿Que es lo de siempre, Srta? ¿Podría indicarlo? —Tú no eres Alone, por supuesto—dijo llevándose la mano a la cabeza. Había olvidado programar su sistema—.Solo hazme cereal con leche. —Como desee, Srta. No pudo evitar pensar en la diferencia de éste con su amado Alone. —Cubriré todas sus necesidades—explicaba el robot. —¿Me cubrirías en la fiesta que iré? —Debería preguntárselo a su padre primero... —Definitivamente no eres como Alone—dijo enfadada marcando el número de su padre manualmente. —¿Porque no se parece a Alone? —Porque es un sistema nuevo—respondía su padre al otro lado del teléfono. —Quiero que regrese Alone. —Eso no es posible, Mel. —¿Porque? —Ya te he dicho, ha sido encriptado. —¿En Sam? —Sí, te lo había dicho. —Creí que hablabas de los demás sistemas de Alone, no del nuestro. —Tranquila, cuando vuelva a casa lo configuraré para ti. —No puedo creer que me hayas presentado a Alone, eres un sádico. No puedes no decírmelo. —No debo decírtelo, pero creo que querías saberlo... —Claro que sí, sabes que era mi único amigo. —Mira Mel, déjame trabajar ahora tengo una reunión importante, hablaremos cuando llegue a casa. Pero no hablaron, ella se durmió esperándolo. No podía decirle a Sam que era su sistema operativo y a su vez lo único que comenzó a rondar en su mente era Alone, Sam, o como fuera que lo llamasen. Ya no era tan solo un amigo, era su confidente de años, pero no la recordaba. Sebastián marcó y marcó, finalmente había desistido de la idea de terminar, como siempre, ambos eran un boomerang para el otro. Se odiaban, se amaban y todo en la misma medida. No había sido mucho tiempo desde que ella lo descubrió, pero no podía hacer nada, todos estaban allí, observándola, pensando que estar con él era la mejor parte de su vida incluso cuando intentaba demostrar que no lo era. Su padre no podía ser su salvación, se moriría de vergüenza, y los mellizos estaban más preocupados en las fiestas de Sebastián que en ella misma, quizás, solo quizás, Sam sería la solución. —¿Ah si? ¿Entonces porque apenas estas comiendo? —Porque estoy enojada. —El enojo es un paso al olvido. —Pues en mi caso es un paso a volver a verlo, papá no fuerces las cosas. —Está bien, supongo que debe ser incómodo hablar conmigo de esto. —Lo es—dijo tajante. —Está bien hija, solo entiende que quiero que seas feliz. —Yo también quiero ser feliz, pero tienes que dejar de meterte en mis asuntos, papá. —Lo prometo, no lo volveré a hacer. —¿Me cuentas sobre tu proyecto? —Pues, pensamos injertarlo en personas reales. —¿Que dices? —En personas que tengan muerte cerebral. Quizás podemos volver a hacer funcionar el sistema nervioso central. —Es de locos, no eres Dios, papá. —Solo piénsalo hija, alguien con un problema podría solucionar sus operaciones con un chip. —Sigo pensando que es de locos, es reemplazar vida humana...con vida robótica. —Implantaríamos los recuerdos, no se tocarían esas áreas neurológicas. —De todos modos planeas intentar algo similar a jugar con sus cerebros. —Sus cerebros están muertos, Mel. —Como sea, no regresará la persona real, solo un reemplazo. —Una parte de él... —De todas formas eso es imposible papá... —Estamos en la parte beta. —Es una estupidez. —Como sea, se acerca tu cumpleaños. ¿Que quieres hacer? —Lo mismo de todos los años, papá. Cenar algo encargado y ver películas que ya vimos. —¿Sigues sin hacer algún amigo que valga la pena? —Imagina que mi mejor opción es Sebastián... —Él podría hacer una fiesta en tu nombre, con sus compañeros de estudio... —Bueno, supongo que sí, nunca le dice que no a una fiesta... —Genial, hablaré con su padre entonces. —No creo que eso sea necesario, lo hablaré yo misma—dijo marchando rápidamente a su recámara y llamando a Sebastián. —''¿No habíamos cortado?'' —''Sí, pero mi padre quiere que organices una fiesta por mi cumpleaños'' —''¿Cuando es?'' —''La semana entrante'' —''¿Y hablará conmigo?'' —''No, por eso te hablo. Intentará hablar con tu padre'' —''Evita eso, tendrás la fiesta'' —''Está bien, muchas gracias Sebastián'' —''Sabes que siempre quiero la excelencia para ti'' —''Sí, gracias''
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