Me siento un boludo. Aunque eso en realidad no es ninguna novedad. Ahora me siento recontra boludo. Y encima ahora tengo que verla. Qué vergüenza. Me digo que mientras más lo retrase, peor. Me limpio y salgo de la habitación. Casi doy un salto cuando la veo, todavía en el pasillo. —No encontré a tu hermano. Así que mientras tanto vamos a tener que encargarnos de todo. Trago saliva. Lo único que me falta es que también me haya escuchado gemir. ¿Hice mucho ruido? Creo que no. —Matías no suele estar cuando hay trabajo que hacer —digo, y me felicito por sonar normal, aunque el rubor sigue en mi rostro—. Es como un superpoder que tiene. —Espero que tu superpoder sea más útil que ese —comenta ella, riendo, y yo me siento más tranquilo al ver esa hermosa sonrisa natural. —Em… yo no tengo ni

