—¿Hace falta que andes en culo por la casa mientras estoy yo? —pregunté. —Bueno… vos vas a estar siempre, así que no veo por qué tenga que actuar de manera diferente ante tu presencia. Cuando estoy sola ando así. Es más cómodo, y hace mucho calor. Y como imaginarás, no podemos tener el aire acondicionado prendido las veinticuatro horas del día. Pero ¿Cuál es el problema? Sos de los pocos hombres heterosexuales que existen que no me violarían al verme de esta manera, así que tomalo como un gesto de confianza. —Yo no ando en calzoncillo por la casa —dije. —Por mí no habría problema —respondió. No parecía haber manera de ganarle una discusión. Me resigné. Levantó las piernas desnudas, y las puso en el sofá. La camisa estaba con varios botones abiertos, lo que me dejaba ver su busto. Estab

