Ella comienza a ponerse el vestido. Ver cómo la tela se va adhiriendo a su cuerpo es otta experiencia excitante. El vestido n***o se va acomodando a su caderas y a sus tetas, aunque en esa parte todo parece más difícil. Debe costarle encontrar ropa adecuada para esas curvas tan exageradas que tiene su cuerpo. —¿Me ayudás? —me pregunta de repente, girándose hacia mí. —¿Qué? —respondo, confundido. —Ayudame con el cierre, Juli —dice, dándome la espalda y levantando el cabello para dejar su espalda al descubierto. Mis manos tiemblan mientras me levanto. Por suerte ella me da la espalda, y no puede ver mi erección. Me acerco y tomo el pequeño cierre entre mis dedos, sintiendo el calor de su piel a través de la tela. No puedo evitar desviar la mirada hacia su culo. Desde esa posición, la ima

