Todavía estoy frustrado. ¿Frustrado? Sí, aunque me cueste reconocerlo, me siento así. Encima, con esta tormenta de mierda, ninguno de mis amigos va a querer salir. Maricones. No lo puedo creer ¿Julián en el dormitorio de Amarai? ¿Qué estaban haciendo? Me niego a creer que se la estaba cogiendo. Pero el hecho de que estuviera ahí, subiéndole el cierre del vestido, me parece muy sospechoso. Además, ella sabía perfectamente que yo estaba en la pileta. De repente, como si una luz se prendiera en mi cabeza, me doy cuenta de lo que pasó. ¡Lo había hecho a propósito! Eso es. Ahora que lo sé, siento un ridículo alivio. ¿Por qué deducir eso me tranquiliza tanto? Hasta hace un rato me sentía como un novio celoso. No puedo creer lo pelotudo que soy. Hace rato que aprendí a no sufrir por minas. Y en

