No me gustaba tomar la tarjeta de crédito de Markus. Sentía que me estaba aprovechando del vínculo de pareja, pero sabía que necesitaba ropa. Iba a conocer a mucha gente en los próximos días y no podría usar los vaqueros demasiado grandes que él me dio. El sujetador deportivo tenía etiquetas así que sabía que eran nuevos, pero no me proporcionaba ningún soporte y me quedaba un poco pequeño. Me senté en el asiento trasero del SUV. Zack y George nos escoltaban y no pude evitar sentirme mal por ellos. Eran guerreros que se habían entrenado para luchar en batallas, y aquí estaban supervisando a 3 chicas en un viaje de compras. —Celes… digo ¿Luna? —dijo Maya tímidamente. —Sólo es Celeste, Maya —le dije. Aún no me sentía cómoda siendo llamada Luna. —No tengo dinero —dijo en voz baja. —E

