Propuesta poco romántica

1122 Words
Narra Samantha Ivanov. No entiendo que me sucede, la visita que hice a la casa de Igor me ha dejado tan extraña, no me puedo quitar a su hermano Alex de la cabeza, no sé que me paso ese día en la cocina, solo su presencia causó sentimientos en mi que nunca tuve antes, me dio mucha pena que notara que estaba excitada solo con su toque en mi cuello, soy la novia de su hermano, va a pensar cualquier cosa de mí, quizás solo me estaba probando y yo caí en la trampa tan fácilmente. Hoy quedé en salir con Igor a cenar, no me va a llevar a su casa esta vez, agradezco eso, me siento un poco extraña cuando estoy con él, recuerdo que muchas veces se acercaba a mi y yo nunca acepté salir con él, pero un día no se ni como acepté y desde ahí no me lo he podido quitar de encima, cada vez que quiero decirle que no a algo, de mi boca sale un si, quizás sea por que no lo quiero rechazar, no quiero hacerle daño, pero no se si podré mantener esta relación por más tiempo, tengo la impresión que quiere más de mi de lo que estoy dispuesta a dar. Me pongo un vestido azul que me llega a las rodillas con escote alto y recojo mi cabello en una cola alta, no tengo mucho ánimo de salir, pero como siempre no pude negarme, así que hoy voy a tratar de hablar con él, decirle lo que realmente siento y espero se lo tome bien, él a sido bueno conmigo y no tengo intenciones de lastimarlo, no creo que decirle de ser amigos sea una buena idea, pero si se presenta la oportunidad tendré que jugar esa carta. - Hola preciosa – Me dice Igor desde su lujoso auto al llegar a mi lado, sus palabras me hacen sentir extraña, no estoy cómoda con eso. - Hola Igor. – Lo saludo subiendo al auto y dándole un rápido beso en la mejilla. Él ha intentado besarme muchas veces, pero no estoy lista para eso, siempre quise mi primer beso con una persona que me guste de verdad, que me haga sentir especial y cada vez que él se acerca un sentimiento extraño me invade y me hace alejarme. - ¿A dónde vamos? – Pregunto curiosa al ver que conduce sin decir una palabra, extraño ya que suele hablar mucho. - Iremos a mi restaurante favorito, te va a encantar. – Dice emocionado, ojalá yo compartiera también esa emoción. Llegamos a un lugar un poco alejado de la ciudad, pero de verdad era muy bonito y elegante, las personas allí eran de clase alta y yo me sentía un poco fuera de lugar, de saber que vendríamos aquí me hubiera esmerado en mi vestimenta. Nos sentamos en una mesa al fondo del lugar, un poco más intima y mi sentido de protección se puso alerta, algo no me estaba gustando de todo esto. Nos trajeron una botella de vino y él ordenó unas langostas para los dos, ni siquiera me dio la oportunidad de ver el menú o preguntarme que quería yo. - Hoy te traje aquí ya que quiero hablar de algo impórtate. – Habla sacándome de mi molestia por no dejarme elegir. - Yo también quería hablar de algo importante contigo. – Aclaro tratando de que note que algo no va bien entre nosotros. - Se que ha pasado muy poco tiempo desde que estamos juntos, pero me gustaría que fueras mi esposa. – Esposa, esa palabra retumba en mi cabeza provocándome nauseas, yo no quiero ser su esposa, ¿acaso se volvió loco? a penas nos conocemos y nuestra relación no va a funcionar, lamentablemente debo decirle que no. - Si, me encantaría. - ¿Pero que rayos? No, no quiero tengo que decirle que no. – Si – Esto no puede estar pasando, no puedo decir que no, esa palabra no sale de mi boca. Él se pone de rodillas frente a mi y saca la cajita con un gran anillo, me pongo de pie para salir huyendo, pero mi cuerpo no se mueve y él toma mi mano con fuerza notando mi intención, coloca el anillo y no puedo hacer lo que realmente deseo hacer, quiero quitármelo y huir pero no puedo, mis ojos se llenan de lagrimas por la situación y las personas alrededor aplauden y festejan con alegría, pero no se dan cuenta que no lloro de felicidad, esto tiene que ser una pesadilla, una horrible pesadilla. - ¿Cómo es que … - No logro articular más palabras y él me interrumpe. - Tranquila, a partir de ahora serás mi esposa y también mi Luna. – Dice con una sonrisa notoriamente fingida y yo solo puedo temblar, él estampa sus labios sobre los míos y no puedo apartarlo, pero tampoco correspondo el beso, eso lo puedo controlar, así que cierro mi boca fuerte para que se aleje de mí, él lo nota y me da una mirada de diversión y me sienta bruscamente en mi asiento. – Ahora disfruta la cena cariño – Demanda como si todo esto fuera un juego para él y se estuviera divirtiendo con mi sufrimiento. - ¿Qué me hiciste? – Pregunto en un hilo de voz ahogada con mis lágrimas. - No te preocupes, esto será solo por un tiempo, cuando logre lo que quiero ya estarás atada a mi y lo disfrutarás. – Dice sacudiendo su copa como si brindara conmigo por algo que no entiendo. – Yo no puedo decirte que no, cada vez que lo intento solo logro decir que si y tampoco puedo huir de ti ¿Por qué? – Digo entre más lágrimas que no quieren detenerse. - Pequeña Samy, hay tantas cosas que no sabes, pronto conocerás cosas que te sorprenderán y no tendrás más opción que aceptarlas. – Ya con conocerlo a él me es suficiente, me está arruinando la vida, no quiero conocer más nada, no quiero que las cosas empeoren. – Ha, me olvidaba de una parte importante. – Dice con una gran sonrisa que congela mi cuerpo. – A partir de mañana te mudarás a mi casa. – Un sollozo mas fuerte salió de mis labios y él me dio una mirada penetrante y supe perfectamente lo que significa y es mejor hacerle caso, en este momento le temo demasiado. El resto de la cena él comió en silencio, dándome miradas divertidas de vez en cuando, yo no toqué mi plato, no quería comer ni un bocado, solo quería vomitar, pero no podía alejarme de esa mesa, como si mi cuerpo no lo controlara yo misma.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD