Luego de unos minutos noto que se quedó dormida en mi pecho, es la sensación más increíble que he experimentado, ver sus ojos cerrados y dormir tan pacíficamente la hacen ver como un ángel, uno al que no puedo tener. La acomodo en la cama para irme y ella se despierta, me ve asustada y toma mi mano con fuerza. - Por favor no te vallas, quédate conmigo esta noche. – Me suplica, ella no tiene idea de lo que me está pidiendo, quedarme con ella tanto tiempo me va a volver loco y perderé el control. - Yo no quiero lastimarte. – Digo en un hilo de voz, su mirada de suplica me comprime el pecho. - Se que no lo harás, por favor. – Pide haciéndose a un lado para que me acueste junto a ella. Esto va a ser difícil, muy difícil, pero no puedo negarme. Me acuesto a su lado y ella no deja de mira

