Ludmila Nunca tientes a un hombre, es la nueva frase que va a marcar mi vida de ahora en adelante, mover mis piernas era algo que resultaba un poco doloroso ni hablar de sentarme e ir al baño, mi culo ardía, mi cuerpo dolía y Leo tenía una sonrisa come mierda en los labios. Al cabrón parecía disfrutar de mi idiotez al bajar las escaleras. ¡Estaba adolorida por su culpa! Baje las escaleras despacio con él detrás de mí, podía escuchar su risa baja mientras que mis pies tocaban cada escalón, tenía que disimular mejor y tendría que aprender a no tentar al diablo, porque te llevaba un baile del cual era complicado salir, sobre todo si lo provocabas, sin embargo seguían gustándome sus castigos. Aun cuando parecía paspada. Pisé el último escalón y una de las chicas apareció frente a nosotro

