Ludmila Leonardo estaba loco si pensaba que yo iba a caer tan fácilmente, la única razón por la que había venido al mar con él, era para asegurarme que ninguna zorra se acercara, simple y llanamente por eso, estaba marcando mi territorio porque no quería arruinar las vacaciones de los demás con mis cosas. Pero sabía y estaba segura que mi temperamento no iba a mejorar con el pasar de los días, sobre todo porque ya sabía lo que venía. Salimos del agua tomando aire y tratando de acomodar nuestra respiración. El condenado me ponía a mil todo el tiempo, pero eso no cambiaba nada, tenía que ser más fuerte que él y demostrarle que las cosas que hacía tenían consecuencias. Estaba furiosa, no sé si porque coquetearon con él o porque me llamó por mi nombre, no obstante, estaba segura en muchos

