—Bien—soltó Amy, a regañadientes—. ¿Cuánto tiempo será? —Dos días. ¿Tiene otro problema con eso? —Hassel enarcó una ceja. Amy negó con su cabeza. —No, señor. —Compre dos boletos de primera clase a Toronto para esta noche. Haga una reservación de dos suites en el hotel Spencer Queen. Y puede salir 3 horas antes de su salida habitual para prepararse—entonces Hassel sonrió falsamente y señaló hacia la puerta con una mano—. Ya puede retirarse. Amy se limitó a asentir y a salir de la oficina rápidamente. Se sentó en su escritorio e hizo los preparativos para el viaje. —Nunca he salido del país—murmuró mientras compraba los boletos de avión por internet—. Debo avisarles a mis padres que no podré hablar con ellos los próximos dos días. ¿Por qué quiere que lo acompañe después de lo que

