—¿Puedo verlo? —preguntó Amy al doctor. —Sí, dentro 30 minutos creo que podrá verlo. Amy asintió con alivio. —Gracias, doctor. —No se preocupe por su prometido, va a estar bien para su boda. La veré después para llevarla a la habitación y darle los resultados. Ella le sonrió de nuevo, recordándose a sí misma no llegar tan lejos con su mentira. Debía llamar a sus hermanos tan pronto como le fuera posible, ya que alguien debía pagar los costos del hospital. Sin embargo, se encontró yendo a la recepción para hablar con la enfermera encargada, pero cuando esta le dijo el precio, Amy casi se desmaya. Sabía perfectamente la cantidad de dinero que tenía en su cuenta después de haber pagado la renta de su pequeño apartamento, no era mucho, pero alcanzaría para paga los costos de hospit

