Unos 20 minutos después el orador del evento anunció que la subasta comenzaría, así que todos se sentaron en sus mesas. Amy se despidió de sus amigos por el momento y decidió ir al baño antes de encontrarse con Hassel para sentarse con él y su familia en la mesa, ya que había sido una invitación de Erika, y una orden explicita de su jefe. Se miró al espejo después de salir del cubículo. Retocó su lápiz labial en sus labios y luego de una ojeada más decidió que ya podía volver. —Vaya, miren quien tenemos aquí—dijo Amelia, quien se interpuso entre la puerta y Amy. Amelia tenía una copa de vino en una mano, mientras la meneaba miraba a Amy con claro rencor. Amy no le tenía miedo a Amelia, pero cuando ella dio un claro paso amenazante hacia el frente, Amy retrocedió. —Oh, no me digas q

